A 15 años del acuerdo Lugo-Lula sobre Itaipú, al que Bolsonaro se opuso

En 2011, Brasil aprobó triplicar la compensación por la energía paraguaya de Itaipú. El PT respaldó la medida en el Congreso y Jair Bolsonaro votó en contra. La reciente reelección de Lula invita a revisar aquel debate.

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Historia 28/10/26
Fernando Lugo y Lula da Silva durante las negociaciones que llevaron al acuerdo energético de Itaipú.

La reelección de Lula en Brasil, el 25 de octubre, coincide con un aniversario para Paraguay. Hace quince años, el Congreso brasileño aprobó un acuerdo negociado por Fernando Lugo y Lula da Silva que aumentó el pago por nuestra energía de Itaipú. La votación dejó posiciones políticas diferentes.

Un reclamo de décadas

La hidroeléctrica de Itaipú, compartida por Paraguay y Brasil, fue el centro del reclamo por una compensación más justa.

Cuando Lugo asumió la Presidencia en agosto de 2008, hizo de la soberanía energética una de sus principales banderas. Paraguay reclamaba mejores condiciones dentro de la hidroeléctrica compartida con Brasil, cuyo tratado había sido firmado en 1973 por las dictaduras de Alfredo Stroessner y Emílio Garrastazu Médici.

La producción se repartía por mitades, pero Paraguay consumía solo una pequeña parte de la electricidad que le correspondía. El excedente se cedía a Brasil bajo reglas que limitaban su disponibilidad. Lugo reclamaba un precio justo, revisar la deuda y disponer libremente de esa energía.

El acuerdo de 2009

Fernando Lugo hizo de la soberanía energética una de las principales reivindicaciones de su gobierno.

El 25 de julio de 2009, Lugo y Lula anunciaron un entendimiento en Asunción. Brasil aceptaba triplicar la compensación por la energía paraguaya cedida. Las notas reversales se firmaron el 1 de septiembre y debían ser aprobadas por los congresos de ambos países.

La estimación pasó de unos 120 millones a 360 millones de dólares anuales: alrededor de 240 millones más cada año. No se trataba de los royalties de Itaipú, sino de la compensación por cesión de energía, un concepto diferente previsto en las bases financieras del tratado.

No resolvía todos los reclamos paraguayos, pero era una mejora concreta que aún requería aprobación parlamentaria.

El voto de Bolsonaro

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el acuerdo el 6 de abril de 2011, por 285 votos contra 54.

En Brasil hubo resistencia al aumento. Algunos legisladores objetaban el costo para el Tesoro y advertían sobre eventuales efectos para los contribuyentes. Los defensores del acuerdo sostenían que ayudaría a reducir las diferencias económicas entre ambos países y fortalecer la integración regional.

El diputado Dr. Rosinha, del Partido de los Trabajadores (PT), fue relator del proyecto. El 6 de abril de 2011, la Cámara de Diputados lo aprobó por 285 votos contra 54. Entre los favorables hubo 73 diputados del PT, aunque también respaldaron la iniciativa otras bancadas.

Jair Bolsonaro, entonces diputado por Río de Janeiro del Partido Progresista (PP), votó en contra. Su posición aparece en el registro nominal de aquella sesión. Dentro del PP tampoco hubo unanimidad: 20 diputados apoyaron el acuerdo y dos lo rechazaron.

Jair Bolsonaro, entonces diputado federal, votó en contra del acuerdo que triplicaba la compensación a Paraguay.

La aprobación definitiva

El Senado brasileño aprobó las notas reversales el 11 de mayo de 2011, ya durante la presidencia de Dilma Rousseff. La senadora Gleisi Hoffmann, también del PT, había presentado un dictamen favorable. El costo adicional, explicó el Gobierno brasileño, sería financiado por el Tesoro y no trasladado directamente a las tarifas eléctricas.

A quince años de aquella decisión, el antecedente muestra tanto la capacidad de negociación de Paraguay como las diferencias que el acuerdo despertó en la política brasileña. Lugo y Lula lo negociaron, una mayoría multipartidaria lo aprobó y Bolsonaro estuvo entre quienes se opusieron. El aumento fue real; las discusiones sobre el aprovechamiento de la energía paraguaya continuarían después.

Dilma Rousseff y Fernando Lugo en 2011, año en que Brasil completó la aprobación del acuerdo sobre Itaipú.