Las protestas que atravesaron la Universidad Nacional de Asunción (UNA) en septiembre de 2015 no surgieron de un único episodio. Existían antecedentes de organización y movilización estudiantil cuando comenzaron a publicarse investigaciones periodísticas sobre rubros docentes y nombramientos durante la administración del rector Froilán Peralta.
Entre esas publicaciones apareció el caso de Tatiana Cogliolo, secretaria privada de Peralta y maestra parvularia, quien figuraba con rubros docentes en la Facultad de Ciencias Veterinarias pese a no contar con un título universitario y percibía alrededor de G. 12,6 millones mensuales sumando sus remuneraciones. Las investigaciones también alcanzaron a familiares y personas de su entorno con rubros docentes. En los días siguientes, estudiantes exigieron la salida de Peralta y vincularon sus reclamos con estas denuncias sobre su administración.
El 16 de septiembre de 2015, unos 200 estudiantes recorrieron el campus de San Lorenzo desde la Facultad de Ciencias Agrarias hasta el Rectorado para exigir la renuncia de Peralta. La consigna “UNA no te calles” ya estaba presente en aquella movilización y luego quedó asociada al movimiento estudiantil que protagonizó las protestas de esas semanas.
La crisis en el Rectorado
Durante los días siguientes se instaló una vigilia frente al Rectorado, sostenida con organización de alimentos, seguridad, atención sanitaria y donaciones. Peralta anunció que solicitaría permiso mientras era investigado, pero los estudiantes mantuvieron el pedido de renuncia. El 22 de septiembre, el Consejo Superior Universitario aceptó el mecanismo que permitía al vicerrector asumir temporalmente y, al mismo tiempo, pidió por unanimidad la renuncia irrevocable del rector.

En medio de esas jornadas ocurrió un episodio que quedó asociado públicamente al caso. María del Carmen Martínez, funcionaria de la UNA que pasó a ser conocida como la “comepapeles”, fue filmada mientras masticaba papeles durante un procedimiento. El registro permite constatar esa conducta, pero no establece por sí mismo qué contenían los documentos ni su relevancia jurídica.
El 25 de septiembre, el Ministerio Público imputó a Froilán Peralta y otras doce personas y emitió una orden de captura contra el rector. Ese mismo día, Peralta presentó su renuncia y posteriormente se puso a disposición de la Justicia. Su salida se produjo en un escenario en el que convergieron la movilización estudiantil, el pedido unánime de renuncia del Consejo Superior Universitario y el avance de la investigación fiscal.
La protesta continuó
La renuncia de Peralta no cerró las protestas. Tras la vigilia central, las movilizaciones se trasladaron a las facultades y los reclamos alcanzaron a otras autoridades universitarias. La discusión también avanzó hacia las reglas de gobierno de la UNA.
UNA No Te Calles tuvo representación formal en el proceso de reforma del Estatuto, junto con otros sectores de la comunidad universitaria. Esa participación también encontró resistencia: en agosto de 2016, una propuesta vinculada a ocho artículos defendidos por el sector estudiantil fue derrotada por 40 votos contra 17 en la Asamblea Universitaria.
El proceso de reforma continuó y el nuevo Estatuto de la Universidad Nacional de Asunción entró en vigencia el 5 de diciembre de 2017. La participación formal de UNA No Te Calles en ese proceso muestra que su actuación continuó después de la salida de Peralta y alcanzó la discusión institucional sobre las reglas de la universidad.

El desenlace judicial
El proceso penal contra Peralta continuó durante los años siguientes. En agosto de 2022, el exrector fue condenado a tres años de prisión por lesión de confianza. La condena quedó firme en 2023 y la pena correspondiente a esa causa fue declarada cumplida el 3 de septiembre de 2026.
La trayectoria de UNA No Te Calles excedió así el reclamo por la renuncia de un rector. Las movilizaciones de 2015 se desarrollaron sobre antecedentes de organización estudiantil y en un escenario marcado por investigaciones periodísticas sobre la administración de Peralta, actuaciones fiscales y una crisis en los órganos de gobierno de la UNA. La salida de Froilán Peralta marcó un punto de inflexión, mientras las protestas continuaron en las facultades y el movimiento participó posteriormente en el proceso formal de reforma del Estatuto.