Última Hora cumple 53 años: del Paraguay de Stroessner a la era digital

Última Hora nació el 8 de octubre de 1973, cuando Paraguay llevaba casi dos décadas bajo la dictadura de Alfredo Stroessner. De las 16 páginas impresas con plomo a las noticias en tiempo real, su historia también retrata medio siglo de transformaciones del país y del periodismo.

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Historia 08/10/26

La siesta asuncena del lunes 8 de octubre de 1973 recibió a un nuevo periódico. Los canillitas salieron a las calles con un ejemplar de 16 páginas, íntegramente en blanco y negro y vendido a G. 10. El nombre Última Hora resultaba demasiado largo para vocearlo una y otra vez y pronto apareció una contracción que permanecería en la memoria de generaciones de lectores: “Timore”.

Paraguay estaba entonces muy lejos de la democracia. Alfredo Stroessner llevaba 19 años en el poder y todavía permanecería al frente del régimen por más de 15 años. Sin embargo, la noticia principal de aquella primera portada llegaba desde miles de kilómetros de distancia: el conflicto armado en Medio Oriente ocupaba prácticamente toda la tapa. Bajo la dirección de Isaac Kostianovsky, Kostia, Última Hora iniciaba un recorrido que este 8 de octubre alcanza los 53 años.

Un diario bajo Stroessner

Última Hora nació como diario vespertino. La denominación no era solamente una característica comercial: definía su lugar dentro de una época en la que las noticias tenían horarios. Los periodistas trabajaban durante la jornada, las páginas debían componerse e imprimirse y los ejemplares finalmente llegaban a las calles durante la tarde.

También era otro mundo tecnológico. Las páginas se elaboraban mediante linotipos, máquinas que componían mecánicamente los textos en caliente utilizando plomo fundido. La primera edición tenía mucho texto, pocas imágenes y ya incorporaba el humor gráfico de Fiorello Botti.

Pero trabajar como periódico durante el stronismo también significaba enfrentarse a los límites impuestos a la prensa.

Uno de los episodios más duros llegó en 1979, cuando Última Hora todavía no había cumplido seis años. El diario venía publicando informaciones críticas sobre la situación económica y social. El 2 de junio llevó a su portada un título particularmente incómodo para el régimen: “La nafta más cara del mundo”.

El 18 de junio de 1979, una resolución del Ministerio del Interior, encabezado por Sabino Augusto Montanaro, dispuso la suspensión durante 30 días de Última Hora y La Tribuna. La medida quedó registrada posteriormente por organismos de derechos humanos como parte de las restricciones impuestas a la prensa durante el régimen. Última Hora volvió a circular el 18 de julio.

La presión no terminó allí.

El 26 de noviembre de 1981, agentes de Investigaciones detuvieron al secretario de Redacción de Última Hora, Félix Humberto Paiva. También fue detenido posteriormente el jefe de Redacción, Fernando Cazenave. El episodio estuvo relacionado con publicaciones sobre la situación de la ciudad de Pilar. La Comisión de Verdad y Justicia y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ubican estas detenciones en 1981, pese a que reconstrucciones posteriores del propio diario las sitúan erróneamente en 1982.

Última Hora continuó circulando. Y el 3 de febrero de 1989, después de haber pasado más de 15 años de su existencia bajo la dictadura, llegó el acontecimiento que cerró aquella etapa: la caída de Alfredo Stroessner.

Ejemplar del diario Última Hora. Foto: Gentileza.

Cuando cambió la hora

Durante sus primeras décadas, el horario formaba parte de la identidad del periódico. Última Hora era un diario vespertino: mientras otros impresos circulaban por la mañana, su apuesta era llegar a los lectores con información avanzada la jornada.

Pero los hábitos comenzaron a cambiar.

El 19 de abril de 1999, el periódico comenzó a publicar dos ediciones por día, una matutina y otra vespertina. Durante poco más de tres años convivieron el modelo que había definido históricamente al diario y la nueva apuesta por competir también durante las primeras horas del día.

La transición terminó el 8 de julio de 2002. Última Hora dejó definitivamente de publicar su edición vespertina y pasó a circular exclusivamente como matutino.

Era una paradoja: el periódico conservaba un nombre nacido de una lógica informativa que él mismo estaba dejando atrás.

Y apenas unos años después, incluso aquella discusión entre mañana y tarde comenzaría a perder sentido.

Local de la editorial El País, a mediados del siglo XX, cuna del diario Última Hora. Foto: Gentileza.

Del plomo a los píxeles

La transformación tecnológica había comenzado mucho antes de la expansión de internet. Los antiguos sistemas de composición fueron desapareciendo y las computadoras ingresaron progresivamente a las redacciones.

Pero el cambio decisivo para la distribución de noticias llegó con la web.

En noviembre de 1997, Última Hora comenzó su presencia en internet trasladando a la red contenidos de su edición impresa. A fines de 2004 ya incorporaba noticias breves del día, mientras desarrollaba progresivamente nuevos servicios digitales.

En noviembre de 2005, el diario incorporó el sistema Computer to Plate (CTP), que permitía trasladar las páginas directamente a las planchas de impresión, reduciendo tiempos en el proceso industrial.

En septiembre de 2006 llegó otro paso: la edición electrónica permitió consultar por internet las páginas del periódico tal como aparecían impresas.

El salto hacia una redacción propiamente digital ocurrió el 27 de diciembre de 2006, con el desarrollo de Última Hora Digital, un equipo dedicado a producir contenidos para internet y un portal preparado para actualizar las noticias permanentemente.

La transformación era mucho más profunda que cambiar papel por pantalla. Durante décadas, la producción periodística había estado condicionada por una hora de cierre, una rotativa y una red de distribución física. Internet rompía esa secuencia: una noticia podía publicarse mientras los acontecimientos todavía estaban desarrollándose.

La “última hora” dejaba de suceder una vez al día.

Ejemplar histórico de la cobertura del golpe de 1989. Foto: Gentileza.

Un país entre dos épocas

Los 53 años de Última Hora abarcan también una parte considerable de la historia contemporánea paraguaya. Cuando apareció su primera edición, Stroessner gobernaba desde 1954. El periódico atravesó más de 15 años bajo la dictadura desde su fundación, llegó a la transición democrática y continuó circulando mientras cambiaban gobiernos, instituciones, tecnologías y hábitos sociales.

También se transformó empresarialmente. Editorial El País estuvo detrás del periódico desde su nacimiento y en 2003 Antonio J. Vierci ingresó como socio mayoritario de la empresa, iniciando una nueva etapa dentro de su estructura empresarial. Las publicaciones históricas del propio Última Hora presentan diferencias sobre el mes exacto de ese ingreso, por lo que el dato se mantiene únicamente en el año.

Pero quizás la dimensión de esos 53 años se comprenda mejor comparando los extremos.

En 1973, publicar una noticia implicaba escribirla, componer físicamente las páginas, imprimirlas y trasladar los ejemplares hasta los lectores. La primera edición tenía 16 páginas, costaba G. 10 y llegó a las calles durante la tarde.

En 2026, una información puede publicarse y alcanzar miles de teléfonos prácticamente en tiempo real.

Entre ambos momentos transcurrieron una dictadura, una transición democrática y una revolución tecnológica que modificó para siempre la producción y el consumo de noticias.

Última Hora cambió de tecnología, de horario y de plataforma. Y aquel diario que nació en el Paraguay de Stroessner llega 53 años después a una época en la que la última hora ya no espera a que el periódico llegue a la calle.