El 4 de octubre, Paraguay celebrará su octava elección municipal desde la caída de la dictadura. Se elegirán 263 intendentes y los integrantes de las juntas municipales para el periodo 2026-2031. Esa posibilidad comenzó el 26 de mayo de 1991. Aquel domingo, poco más de dos años después del derrocamiento de Alfredo Stroessner, Carlos Filizzola ganó Asunción y derrotó a los candidatos de los dos partidos tradicionales.
De la designación al voto
Durante la dictadura, los intendentes eran designados por el Poder Ejecutivo. La caída de Stroessner en febrero de 1989 abrió una transición encabezada por otro general, Andrés Rodríguez, con el Partido Colorado todavía en el poder.
Carlos Filizzola junto al equipo de la Dirección de Asuntos Sociales de la Municipalidad de Asunción
El cambio llegó con la Ley 1/90. El nuevo Código Electoral estableció la elección directa de intendentes y permitió candidaturas independientes. Una organización ciudadana podía disputar una municipalidad sin presentarse bajo la bandera de un partido.
Las municipales de 1991 se realizaron antes de la Constitución de 1992. Todavía las organizaba la Junta Electoral Central, antecesora de la actual Justicia Electoral.
Un movimiento por Asunción
Asunción Para Todos reunió a independientes, sindicalistas, jóvenes y profesionales alrededor de la candidatura de Filizzola. El médico de 31 años venía de la lucha sindical contra la dictadura. Con ese movimiento ciudadano disputó la capital a los partidos tradicionales.
Sus principales adversarios eran Juan Manuel Morales, de la ANR, y Félix “Pon” Bogado Gondra, del PLRA. También competía el febrerista Euclides Acevedo. Filizzola se impuso y se convirtió en el primer intendente de Asunción elegido directamente por la ciudadanía.
La victoria excedía la administración municipal. El partido que había sostenido a Stroessner y seguía gobernando Paraguay perdió la capital frente a un candidato independiente.
La estatua de Stroessner es retirada del Cerro Lambaré durante la gestión de Filizzola, en octubre de 1991
Una jornada con tropiezos
La elección tuvo problemas de organización. Hubo electores que recorrieron locales buscando su mesa y padrones que llegaron tarde o nunca aparecieron. Algunas votaciones debieron postergarse.
El conteo también tuvo dificultades. Según el politólogo Benjamín Arditi, el Gobierno reconoció el triunfo de Filizzola a partir de los datos de SAKA, un consorcio de organizaciones que realizó un conteo paralelo, disponibles tres horas después del cierre de las urnas.
La Junta Electoral Central entregó resultados de Asunción una semana después. Ante discrepancias con el conteo ciudadano, rehízo sus cálculos y reconoció que había agregado 20.000 votos por error, recoge el mismo estudio.
El mapa cambió de color
Asunción fue la victoria más visible, pero la apertura alcanzó otras ciudades. El PLRA conquistó municipios importantes y la oposición comenzó a gobernar espacios hasta entonces controlados por el coloradismo. La ANR conservó su condición de principal fuerza política nacional, aunque perdió terreno.
Filizzola gobernó entre junio de 1991 y diciembre de 1996 e impulsó la participación vecinal. Una de sus primeras decisiones fue retirar la estatua de Stroessner del Cerro Lambaré. Los trabajos comenzaron el 7 de octubre de 1991, pero militares intentaron impedirlos. Tras una reunión con Andrés Rodríguez, la estatua fue derribada al día siguiente. Carlos Colombino utilizó luego sus fragmentos en una obra instalada en la Plaza de los Desaparecidos.