Antes de los ministerios, los escoltas y el poder político estaba el Escarabajo. Arnaldo Giuzzio convirtió aquel viejo Volkswagen verde en parte de su imagen pública cuando dejó la Fiscalía y salió a buscar votos. Con él hizo campaña en 2013 y llegó al Senado. Años después, cuando ya había pasado por la SENAD y encabezaba el Ministerio del Interior, otro vehículo marcaría su carrera desde un lugar muy distinto. Una Kia Carnival blindada, registrada a nombre de Ombú S.A. y vinculada al brasileño Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua, procesado por narcotráfico en Brasil, quedó en el centro de la acusación que hoy tiene al exministro sentado frente a un Tribunal.
Giuzzio durante su campaña al Senado por el PDP en 2013.
Leé más: Condenan en Brasil a narco ligado a red investigada en el caso Giuzzio
Del fiscal a la política
Giuzzio llegó al Ministerio Público en 2000. En 2004 pasó a investigar enriquecimiento ilícito y posteriormente integró la Unidad Especializada Anticorrupción, donde permaneció hasta 2012. También fue asignado a Antidrogas en 2006. Luego abandonó la carrera fiscal para ingresar directamente a la política.
En 2013 encabezó la lista del Partido Democrático Progresista (PDP) y utilizó su Escarabajo verde durante la campaña que lo llevó al Senado.
Cinco años después buscó la reelección por Somos Paraguay, pero quedó fuera del Congreso. La derrota electoral no significó su salida del Estado. Mario Abdo Benítez ganó la Presidencia y ese mismo año, 2018, nombró a Giuzzio al frente de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD). En 2021 lo llevó al Ministerio del Interior.
Marcus Vinicius, empresario vinculado a la camioneta utilizada por Giuzzio.
El Escarabajo quedó atrás
El Volkswagen también aparecía en sus primeras declaraciones juradas. Para 2021, su patrimonio ya incluía 37 hectáreas en Caaguazú, una propiedad de G. 200 millones en San Bernardino y una vivienda de G. 800 millones en San Lorenzo.
Una investigación publicada en 2022 cuestionó además una parcela de 12 hectáreas que no figuraba en su DD.JJ. El caso derivó en una investigación por supuesto enriquecimiento ilícito, finalmente desestimada en febrero de 2026.
Para entonces, sin embargo, otro vehículo ya había provocado un problema mucho mayor.
En diciembre de 2021, siendo ministro del Interior, Giuzzio tuvo inconvenientes con su vehículo durante un viaje familiar rumbo a Brasil y recurrió a Marcus Vinicius. Según la acusación fiscal, recibió una Kia Carnival gris y blindada, matrícula WCGC 806, registrada a nombre de Ombú S.A.
Giuzzio junto a Marcus Vinicius, procesado por narcotráfico en Brasil.
La Fiscalía sostiene que Giuzzio utilizó la camioneta sin pagar por ella. El dato adquirió otra dimensión porque empresas vinculadas a Vinicius tenían interés en ofrecer productos y servicios al Estado mientras el brasileño mantenía contactos con autoridades del Ministerio del Interior.
En esa relación aparece también una Dodge RAM de la Policía, cuyo blindaje fue llevado para trabajos a la empresa vinculada a Vinicius. Así, la investigación dejó de girar solamente alrededor de una camioneta prestada y comenzó a reconstruir los contactos entre el empresario y la institución dirigida por Giuzzio.
Leé más: Juicio a Giuzzio se complica: testigo respaldó tesis fiscal sobre camioneta de presunto narco
La relación llega a juicio
Hoy esos contactos son discutidos frente a los jueces Adriana Planás, Yolanda Morel y Matías Garcete. Los fiscales Verónica Valdez y Jorge Arce sostienen la acusación contra Giuzzio por cohecho pasivo agravado.
Gilberto Enciso, exempleado de Ombú S.A., declaró sobre el préstamo de la Kia. Valdez afirmó que los US$ 700 consignados eran simbólicos y nunca fueron pagados. El testigo también señaló que la empresa tenía intenciones de licitar con el Estado y ubicó a Marcus Vinicius como nexo con el Ministerio del Interior.
En agosto apareció otro testimonio que la Fiscalía considera relevante. El exviceministro de Seguridad Interna Pablo René Ríos declaró que Giuzzio le pidió conversar con Vinicius sobre propuestas relacionadas con el blindaje de patrulleras.
Giuzzio durante el juicio por cohecho pasivo agravado que enfrenta actualmente.
Durante otra audiencia se reprodujo un audio en el que Vinicius hablaba de “patrocinar” reparaciones de vehículos policiales. Para la Fiscalía, estos elementos deben analizarse junto con el préstamo de la camioneta y el interés de las empresas vinculadas al brasileño en contratar con el Estado.
Ahora está del otro lado
La tensión aumentó el 24 de agosto, al finalizar otra jornada del juicio. Giuzzio protagonizó un fuerte cruce con Valdez y Arce. Posteriormente negó haberlos amenazado y dijo que realizó un reclamo “fuerte y duro”.
La Asociación de Agentes Fiscales habló de presuntas amenazas directas y pidió protección urgente para ambos fiscales, además de reforzar la seguridad en las próximas audiencias. El fiscal general Emiliano Rolón también solicitó mayores medidas de protección.
Giuzzio rechaza la acusación y el juicio continúa. Los mismos tribunales en los que alguna vez actuó como fiscal son ahora el escenario donde debe responder como acusado.
La imagen que acompañó su entrada a la política también quedó lejos. Del Escarabajo verde con el que hizo campaña para llegar al Senado a una camioneta blindada vinculada a un empresario procesado por narcotráfico, Giuzzio pasó de acusar desde la Fiscalía a defenderse frente a ella.
El Escarabajo de Giuzzio durante su campaña al Senado por el PDP en 2013.