Hace 68 años, una huelga desafió a Stroessner y fue reprimida por el régimen

El 27 de agosto de 1958, trabajadores iniciaron una huelga general por mejores salarios y libertades sindicales. Stroessner respondió con policías, militares, detenciones y la intervención de la principal central obrera.

Featured blog image
Historia 27/8/26
Alfredo Stroessner, presidente de Paraguay entre 1954 y 1989.

Apenas habían pasado 12 días desde que Alfredo Stroessner asumió su segundo periodo presidencial cuando enfrentó uno de los mayores desafíos de sus primeros años en el poder. El 27 de agosto de 1958 comenzó una huelga general convocada por la Confederación Paraguaya de Trabajadores (CPT). Los trabajadores reclamaban un aumento salarial cercano al 29%, pero la protesta había crecido hasta incorporar pedidos de libertad sindical, levantamiento del estado de sitio y otras reivindicaciones políticas. La respuesta llegó rápidamente. Policías y militares avanzaron sobre los sindicatos, cerca de 200 trabajadores fueron detenidos y la central obrera terminó intervenida. Paraguay no volvería a tener otra huelga general hasta 1994.

Del apoyo al reclamo

La protesta tenía un ingrediente incómodo para Stroessner: no provenía de una organización abiertamente opositora.

La CPT había sido creada en 1951 y tenía una dirigencia mayoritariamente afiliada al Partido Colorado, aunque entre sus trabajadores había otras corrientes políticas. La central había mantenido una relación cercana con el Gobierno e incluso promovió la reelección de Stroessner.

Sindicalistas paraguayos forman la CPT en el Exilio tras la represión de 1958.

Pero esa relación comenzó a romperse por la economía. Paraguay arrastraba una fuerte pérdida del poder adquisitivo. Una investigación sobre el sindicalismo durante el stronismo señala que, pese a los aumentos salariales concedidos entre 1944 y 1957, al final de ese periodo el salario conservaba apenas el 79,5% del poder de compra que tenía al comienzo.

Desde mediados de 1956, la CPT reclamaba al Gobierno un reajuste salarial cercano al 29%. El pedido fue ratificado en un congreso de la central realizado en agosto de 1957.

El conflicto llegó a su punto máximo un año después. Stroessner inició su segundo mandato el 15 de agosto de 1958 y la central fijó la huelga general para el día 27.

El Gobierno intentó frenarla. El Consejo de Coordinación Económica aprobó un aumento salarial del 5%, muy lejos de lo reclamado. Los sindicatos rechazaron la propuesta.

La última reunión

El 26 de agosto, horas antes de la huelga, dirigentes sindicales mantuvieron una última pulseada con el Gobierno.

Entre las principales figuras de la CPT estaba Vicente Cortesi, secretario general de la central y diputado colorado. Las negociaciones no consiguieron acercar las posiciones y la convocatoria siguió en pie.

El diario Patria informó la intervención de la CPT tras la huelga general de 1958.

La huelga ya tenía una adhesión importante. Una investigación de Ignacio González Bozzolasco sobre el sindicalismo durante el stronismo señala que 105 sindicatos asociados a la CPT se plegaron a la medida. La paralización alcanzó a la mayoría de las localidades del país, con excepción de Encarnación.

Pero la represión ya estaba siendo preparada. La Comisión de Verdad y Justicia (CVJ) reprodujo un documento de la Policía de la Capital fechado el 26 de agosto de 1958, antes del inicio de la huelga, con una lista de dirigentes obreros que debían ser detenidos a la denominada “Hora H”.

A la medianoche venció el plazo y comenzó la huelga que el Gobierno había intentado evitar.

Policías contra sindicatos

La reacción fue inmediata. El Gobierno declaró ilegal la medida y desplegó brigadas antihuelga integradas por policías y militares. La sede de la CPT y locales de varios sindicatos fueron allanados y sus documentos, requisados.

La propia Comisión de Verdad y Justicia señala en su cronología que la huelga tuvo un “alto acatamiento”. Algunos trabajadores se refugiaron en el Colegio Monseñor Lasagna, que terminó rodeado por la Policía.

Cerca de 200 sindicalistas fueron apresados, según reconstrucciones históricas. Otras fuentes y testimonios posteriores sitúan la cantidad de detenidos alrededor de 300.

Entre los nombres que aparecen en las reconstrucciones de aquellos hechos están Antonio Maidana, Julio Rojas y Alfredo Alcorta, dirigentes comunistas que fueron detenidos y pasarían largos años en las cárceles de la dictadura.

También fue detenido Vicente Cortesi, secretario general de la CPT, pese a su condición de diputado y su inmunidad parlamentaria.

La persecución continuó después de la huelga. La CVJ registra que el 29 de agosto dirigentes sindicales detenidos fueron enviados en confinamiento a distintos lugares del interior. Muchos terminarían escapando de esos lugares para salir al exilio.

La central intervenida

Las consecuencias continuaron después de la huelga. El Gobierno intervino la Confederación Paraguaya de Trabajadores y su conducción fue desplazada. El diario Patria informó sobre la intervención en su edición del 28 de agosto de 1958, un día después del inicio de la protesta.

Varios dirigentes terminaron presos o fuera del país. La CVJ registra que el 13 de abril de 1959 dirigentes sindicales fundaron en el exilio la Confederación Paraguaya de Trabajadores en el Exilio (CPT-E).

La CPT siguió funcionando en Paraguay, pero después de la intervención quedó mucho más alineada con el Gobierno y con menor espacio para las corrientes que habían impulsado la huelga.

El efecto se prolongó durante décadas. Después de aquel 27 de agosto de 1958, Paraguay tuvo que esperar 36 años, hasta mayo de 1994, para volver a registrar una huelga general.

La protesta había comenzado con un reclamo por salarios. Terminó con cientos de detenidos, dirigentes perseguidos o exiliados y la intervención de la principal central obrera del país.

Documento policial del 26 de agosto de 1958 con la lista de dirigentes obreros que debían ser detenidos a la “Hora H”.