El empleo femenino crece, pero la desigualdad laboral continúa

Las mujeres lideraron el crecimiento del empleo durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, el cruce de los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que siguen enfrentando mayores niveles de subocupación e informalidad que los hombres, mientras las brechas comienzan a manifestarse desde la juventud.

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Economía 09/7/26

Por Prabhat Pacuá

Las cifras más recientes del mercado laboral muestran un dato que pasó prácticamente desapercibido. Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, el empleo en Paraguay aumentó en 117.234 personas. De ese total, 84.848 correspondieron a mujeres, mientras que 32.386 fueron hombres. En otras palabras, cerca de siete de cada diez nuevos ocupados fueron mujeres, un cambio que refleja un mayor dinamismo de la inserción laboral femenina.

Sin embargo, ese avance no implica que las brechas laborales hayan desaparecido. Al cruzar los últimos informes publicados por el INE aparecen indicadores que muestran una realidad más compleja. Aunque las mujeres ganan participación en el empleo, continúan registrando mayores niveles de subocupación e informalidad que los hombres, dos variables que siguen condicionando la calidad de su inserción laboral.

El crecimiento del empleo convive con mayor subocupación

El mismo boletín trimestral que registra el aumento del empleo femenino muestra otra realidad. Durante el primer trimestre de 2026, el 62,2% de las personas subocupadas fueron mujeres, frente al 37,8% de hombres. La subocupación incluye a quienes tienen empleo, pero trabajan menos de 30 horas semanales, desean trabajar más tiempo y están disponibles para hacerlo.

Esto significa que, aun cuando el empleo femenino mostró el mayor crecimiento dentro del mercado laboral, las mujeres siguen representando la mayor parte de quienes buscan ampliar su jornada para mejorar sus ingresos. Los datos no permiten afirmar que los nuevos puestos creados sean subocupados, pero sí muestran que ambas realidades conviven en el mercado laboral paraguayo.

Mujeres indígenas formando fila para consulta

La informalidad continúa afectando más a las mujeres

El informe anual sobre ocupación informal refleja que esta diferencia también aparece en la calidad del empleo. En 2025, 62,5% de las mujeres ocupadas trabajaba en la informalidad, frente al 58,2% de los hombres. La brecha se amplía en las zonas rurales, donde la informalidad alcanzó 76,2% entre las mujeres, mientras que entre los hombres fue de 69%.

Estos datos corresponden a un período distinto del boletín trimestral, pero describen una característica estructural del mercado laboral paraguayo: las mujeres continúan teniendo una mayor presencia en empleos sin acceso pleno a protección social o derechos laborales.

Una desigualdad que comienza desde la juventud

Las diferencias también aparecen antes del ingreso pleno al mercado de trabajo.

El documento "Juventud", elaborado por el INE a partir del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022, muestra que la participación laboral de los jóvenes presenta una marcada brecha por sexo. El 72% de los hombres jóvenes integra la fuerza de trabajo, frente al 51,7% de las mujeres. En las áreas rurales, la diferencia alcanza aproximadamente 35 puntos porcentuales, una de las mayores brechas registradas en el informe.

Otro estudio del INE sobre infancia y adolescencia también identifica diferencias en la inserción laboral temprana. Entre los adolescentes ocupados de 15 a 17 años, 61,9% son hombres y 38,1% mujeres. El documento señala que esta menor presencia femenina no implica necesariamente una menor carga de trabajo, ya que muchas adolescentes realizan tareas domésticas o de cuidado no remuneradas que no forman parte de las estadísticas laborales.

Una mujer feriante ofreciendo sus productos en la capital del país

Más participación, pero con brechas persistentes

Los distintos informes oficiales permiten observar dos fenómenos simultáneos. Por un lado, las mujeres lideraron el crecimiento del empleo durante el primer trimestre de 2026. Por otro, los indicadores estructurales muestran que continúan enfrentando mayores niveles de subocupación e informalidad y que las diferencias en la participación laboral aparecen desde edades tempranas.

Los datos disponibles no permiten establecer una relación causal entre el aumento reciente del empleo femenino y esas brechas. Sí muestran, en cambio, que el avance en la cantidad de mujeres ocupadas convive con desigualdades laborales que todavía no han sido superadas.