El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre una nueva etapa comercial para Paraguay, pero no garantiza por sí solo que las empresas nacionales puedan aprovechar ese mercado. La advertencia fue planteada por el viceministro de Industria, Javier Viveros, durante la presentación de un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre competitividad y desafíos para el país.
El punto central no está solamente en la firma del acuerdo. Está en la capacidad real de Paraguay para competir, adaptarse a las exigencias europeas y preparar a sus sectores productivos. Según Viveros, el país tendrá una oportunidad de acceso, pero deberá fortalecer sus condiciones internas para que esa apertura no quede reducida a una promesa comercial.
La puerta europea
Viveros afirmó que el acuerdo representa una puerta de entrada al mercado europeo, pero sostuvo que será Paraguay el que deberá atravesarla con condiciones competitivas. La frase resume el principal desafío: el mercado se abre, pero los beneficios dependerán de la preparación del país.
El viceministro señaló que el acuerdo permitirá al Mercosur acceder a un mercado que concentra cerca del 22% del Producto Interno Bruto mundial y más de 720 millones de consumidores. A su criterio, ese escenario puede permitir una mayor diversificación de exportaciones y atraer inversiones.
El Viceministro de Industria, Javier Viveros.
Sin embargo, el aprovechamiento de ese espacio dependerá de la capacidad de las empresas paraguayas para responder a las exigencias del bloque europeo. No se trata solo de vender más. También implica cumplir estándares, mejorar procesos, elevar productividad y adecuar la oferta nacional a un mercado más exigente.
En ese sentido, Viveros insistió en la necesidad de una articulación entre el sector público, el sector privado y los distintos actores productivos. El objetivo, según explicó, debe ser facilitar la inserción de la producción paraguaya en el nuevo escenario comercial.
Competir primero
La advertencia del Gobierno marca una diferencia entre acceso y aprovechamiento. Paraguay podrá tener una vía comercial hacia Europa, pero eso no significa que todos los sectores estén listos para competir en igualdad de condiciones.
El principal desafío será elevar la competitividad del país. Eso incluye infraestructura, logística, capacidad productiva, cumplimiento de requisitos técnicos y preparación empresarial. Sin esos avances, el acuerdo puede beneficiar más a quienes ya están preparados que a los sectores que todavía enfrentan limitaciones estructurales.
Presentación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado en Asunción el 17 de enero de 2026. Posteriormente, el Acuerdo Interino de Comercio comenzó a aplicarse de manera provisional el 1 de mayo de 2026, mientras continúa el proceso de ratificación del acuerdo definitivo.
La nueva etapa comercial ya está en marcha. Pero el mensaje del propio Gobierno deja una señal clara: Paraguay tendrá acceso a uno de los mayores mercados del mundo, aunque los beneficios no están asegurados. El resultado dependerá de si el país logra transformar la oportunidad diplomática en capacidad productiva real.