El dólar cerró el viernes 9 de octubre a G. 5.694,47, según la referencia interbancaria del Banco Central del Paraguay (BCP). Aunque cobres en guaraníes y jamás hayas comprado un dólar, ese movimiento puede llegar a tu bolsillo: cuando cambiás la heladera, llenás el tanque o pagás una cuota fijada en moneda estadounidense. La sorpresa es que algunos precios bajan mientras otros siguen subiendo.

Una heladera Electrolux de 440 litros registró una rebaja de G. 257.000 en Tupi, según el comparador Movida. La imagen es ilustrativa
La heladera que bajó de precio
Hay un ejemplo concreto. Según el comparador paraguayo Movida, una heladera Electrolux de 440 litros, modelo ERS44F6Y5AI, publicada por Tupi pasó de G. 8.295.000 a G. 8.038.000. Son G. 257.000 menos, una reducción aproximada del 3,1%. El seguimiento corresponde a precios observados entre fines de septiembre y el 12 de octubre.
En el mismo comercio, un freezer Electrolux de 413 litros pasó de G. 3.652.000 a G. 3.469.000. Eso no demuestra que la rebaja se deba únicamente al dólar: pueden influir promociones o cambios de stock, y no está confirmado que las condiciones de pago sean idénticas. Lo que sí informó el BCP es que en septiembre bajaron algunos electrodomésticos importados y la adquisición de automóviles se abarató 0,7%.
El asado y el combustible, por otro camino

Los combustibles aumentaron en septiembre, según el BCP, pese a la caída del dólar.
El contraste aparece en la parrilla. En catálogos online de supermercados, Stock ofrecía la costilla de primera a G. 40.950 por kilo, Superseis publicaba costilla especial Neuland al vacío a G. 77.650 y Stock mostraba entrecostilla Neuland a G. 102.000. Son cortes distintos y precios comerciales puntuales, no el costo promedio del asado paraguayo.

Mientras el dólar retrocede, algunos cortes para asado superan los G. 100.000 por kilo. El BCP registró un aumento de 0,6% en la carne vacuna durante septiembre.
Además, el informe de inflación de septiembre registró aumentos de 0,6% en carne vacuna, 0,7% en combustibles y 6,8% en hortalizas y tubérculos frescos. En la carne interviene la relación entre oferta y demanda; en el diésel, también el precio internacional del producto terminado. Que el dólar cueste menos no significa que esos otros factores desaparezcan.

Una cuota de USD 100 puede representar G. 130.000 menos cuando el tipo de cambio aplicable baja de G. 7.000 a G. 5.700.
Una cuota de cien dólares
El efecto es más fácil de ver cuando una deuda está fijada en dólares. Si una cuota es de USD 100, con un dólar de venta a G. 7.000 pagás G. 700.000; si el cambio aplicable baja a G. 5.700, pagás G. 570.000. La diferencia es G. 130.000 por mes, aunque el importe de la cuota sea idéntico. Es un ejemplo hipotético: cada contrato determina qué cotización corresponde.
Para quien cobra guaraníes y debe dólares, una caída puede traer alivio. Para una persona que cobra en dólares y hace sus compras en guaraníes, ocurre lo contrario. La misma noticia cambiaria puede sentirse de formas opuestas según cómo ingresan y salen los recursos de cada hogar.
Lo que realmente importa en la góndola
El BCP midió una inflación general de apenas 0,1% en septiembre. Pero ese promedio mezcla bienes que se abarataron con otros que subieron. Una familia que compra carne, verduras y combustible todas las semanas puede sentir aumentos incluso cuando alguien encuentra un electrodoméstico a mejor precio.

Los precios de los alimentos no dependen solamente del dólar. En septiembre, las hortalizas y tubérculos frescos registraron un aumento del 6,8%, según el BCP.
El dólar afecta a quienes nunca lo tienen en la mano, pero no decide por sí solo cuánto cuesta vivir. Para saber si su caída llega al bolsillo hay que mirar productos comparables, precios fechados y las cuentas de cada mes. Una cotización más baja puede ser una buena noticia; que alcance más el sueldo es otra cuestión.