Desde este jueves 17 y hasta el domingo 20 de septiembre, el Centro Cultural del Puerto de Asunción recibe la XV Feria de Aves de Sudamérica, uno de los principales encuentros de aviturismo del continente. Es la primera vez que Paraguay alberga la feria, que reúne a observadores de aves, investigadores, fotógrafos, conservacionistas, operadores turísticos y aficionados de distintos países.
La elección permite mostrar una riqueza que muchas veces pasa inadvertida incluso para quienes viven en el país. Paraguay registra más de 700 especies de aves distribuidas en ambientes muy diferentes: desde los humedales vinculados al Pantanal y las sabanas del Chaco hasta los bosques de la Región Oriental. La propia capital y su entorno metropolitano concentran una diversidad particularmente alta, con más de 300 especies registradas.
Una capital con aves
Asunción no funciona solamente como sede logística del encuentro. La diversidad de aves de la capital forma parte del atractivo que Paraguay busca mostrar. Datos difundidos durante la organización de la feria sitúan en 362 las especies que viven o visitan el área metropolitana de Asunción, una cifra vinculada a la variedad de ambientes que todavía sobreviven alrededor de la ciudad y del río Paraguay.
Esa riqueza convierte a la observación de aves en una experiencia que no necesariamente exige internarse primero en lugares remotos. Para quienes llegan al país, Asunción puede funcionar como puerta de entrada antes de recorrer otros ambientes naturales del territorio paraguayo.
La feria incorpora precisamente esa experiencia al programa. Además de conferencias, simposios, talleres y exposiciones, están previstas salidas de observación al amanecer y circuitos antes y después del encuentro por distintos puntos del país. La propuesta busca que los visitantes no solo hablen sobre las aves paraguayas, sino que puedan encontrarlas en sus propios hábitats.

Del Chaco a los bosques
Una de las particularidades de Paraguay para el aviturismo es la concentración de ecosistemas muy diferentes dentro de un mismo territorio. La presentación oficial de la feria destaca desde los humedales del Pantanal y las sabanas del Chaco hasta los bosques subtropicales de la Región Oriental, ambientes que permiten observar comunidades de aves distintas a medida que cambia el paisaje.
Esa diversidad explica por qué el país supera ampliamente las 700 especies registradas. El número, además, no debe entenderse como un inventario inmóvil: los registros de aves se actualizan a medida que aparecen nuevas observaciones y documentación. Guyra Paraguay mantiene una base construida con bibliografía, colecciones, campañas de campo y registros de observadores e investigadores, mientras eBird permite incorporar observaciones realizadas en distintos puntos del territorio.
Durante cuatro días, esa biodiversidad será el centro de una agenda que combina ciencia, conservación, fotografía, educación y turismo. El programa está dividido en componentes académico, comercial, educativo-cultural y operativo, con especialistas de Paraguay y de otros países de América y Europa.

Una oportunidad para el aviturismo
La feria también busca transformar esa diversidad natural en una oferta turística más visible. La observación de aves moviliza viajeros interesados específicamente en encontrar especies, fotografiarlas y recorrer ambientes naturales, una actividad que puede conectar áreas protegidas, guías especializados, alojamientos y otros servicios locales.
Paraguay llega a esta edición con una ventaja natural, pero con el desafío de convertirla en experiencias accesibles y organizadas para el visitante. La South American Bird Fair y el Club de Observadores de la Naturaleza del Paraguay están a cargo de la organización, con respaldo de instituciones públicas y otras entidades. El encuentro fue además declarado de interés nacional por el Congreso.
Bajo el lema “Una cultura inspirada en la naturaleza”, la llegada de la feria pone durante cuatro días los ojos de observadores y especialistas sobre una riqueza que siempre estuvo allí. En los árboles de Asunción, los humedales, el Chaco y los bosques orientales, Paraguay tiene más de 700 razones aladas para comenzar a mostrarse también como un destino para quienes viajan mirando al cielo.