La carrera por 2028 ya empezó: candidatos, aspirantes y las primeras chapas

Mientras los partidos concentran sus fuerzas en las municipales de octubre, varios dirigentes ya expresaron su intención de competir por la Presidencia. Otros son promovidos por sus sectores y también comienzan a ensayarse las primeras chapas para 2028.

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Política 20/8/26

Las elecciones municipales siguen ocupando el centro de la agenda política. Sin embargo, detrás de esa disputa inmediata, el escenario presidencial de 2028 comienza a mostrar sus primeras piezas. No todos los nombres que circulan están en la misma situación: algunos dirigentes ya anunciaron que quieren competir, otros son impulsados por sus sectores y varios aparecen mencionados como posibles integrantes de una fórmula sin haber lanzado una candidatura propia.

La diferencia es importante. Que un dirigente sea mencionado para 2028 no significa necesariamente que sea candidato. Por eso, la fotografía actual muestra un tablero todavía abierto, donde conviven aspiraciones confirmadas, proyectos políticos en construcción y nombres que empiezan a ser instalados para las futuras negociaciones.

Los que ya se anotaron

En el oficialismo, Pedro Alliana aparece como la principal apuesta de Honor Colorado. El vicepresidente ya aceptó públicamente el desafío de buscar la Presidencia y dirigentes del movimiento encabezado por Horacio Cartes vienen respaldando su figura para suceder a Santiago Peña.

La disidencia colorada tiene más de un proyecto. Arnoldo Wiens confirmó que pretende volver a competir por la Presidencia y comenzó a trabajar en su proyecto para 2028. También Luis Pettengill manifestó aspiraciones presidenciales, mientras que Lilian Samaniego ratificó que quiere disputar la candidatura y sostuvo que no pretende limitarse a ocupar el segundo lugar de una fórmula.

En el PLRA, uno de los movimientos más recientes fue el de Ricardo Estigarribia. El gobernador de Central manifestó públicamente su intención de llegar a la Presidencia y competir para representar a la oposición, aunque también plantea que la definición de una candidatura común debe darse mediante reglas acordadas entre los distintos sectores.

Eduardo Nakayama confirmó igualmente que buscará la Presidencia y volvió al Partido Liberal con esa intención. Blas Llano había oficializado previamente su precandidatura, mientras que Celeste Amarilla se presentó públicamente como una alternativa para 2028, aunque posteriormente reconoció que todavía evaluaba la respuesta que tendría su propuesta dentro de las bases liberales.

Fuera de los partidos tradicionales aparecen otros proyectos. Miguel Prieto mantiene sus aspiraciones presidenciales y se convirtió en una de las figuras alrededor de las cuales se discute una eventual articulación opositora. Kattya González también manifestó expresamente que quiere competir por la Presidencia.

A esa lista se incorporó el dirigente campesino Elvio Benítez, quien comunicó a través de sus redes sociales su intención de postularse a presidente en 2028.

Las primeras chapas

Aunque todavía faltan definiciones, las conversaciones ya no se limitan exclusivamente a quién podría encabezar una candidatura. También comenzaron a circular posibles compañeros de fórmula.

En Honor Colorado, Juan Carlos Baruja aparece como uno de los nombres más mencionados para acompañar a Pedro Alliana. El propio vicepresidente habló favorablemente de esa posibilidad y llegó a señalar que Baruja sería una buena opción para integrar la chapa. Sin embargo, todavía no existe una fórmula oficializada.

También fueron mencionados otros dirigentes oficialistas. Entre ellos aparece Raúl Latorre, presidente de la Cámara de Diputados. A su vez, comenzó a instalarse el nombre del ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme.

El caso de Riquelme es diferente al de Alliana. El ministro no anunció una candidatura y llegó a negar que estuviera construyendo un proyecto presidencial. Pese a ello, dirigentes oficialistas continuaron mencionándolo, principalmente como una alternativa para integrar una eventual fórmula. Incluso su nombre fue instalado en algunas conversaciones con una posible proyección presidencial.

En la oposición también aparecieron combinaciones. Miguel Prieto manifestó públicamente que le gustaría compartir una eventual chapa con Salyn Buzarquis, aunque eso no supone que exista un acuerdo entre ambos ni una fórmula definida.

Las negociaciones dentro de la disidencia colorada permanecen igualmente abiertas. Los nombres de quienes podrían acompañar a los presidenciables comenzaron a circular entre dirigentes y gobernadores, pero todavía sin una definición que permita hablar de una chapa cerrada.

Otros que suenan

Hay un tercer grupo que requiere una distinción: dirigentes cuyos nombres aparecen en conversaciones políticas o son promovidos por determinados sectores, pero cuya situación no equivale a una candidatura confirmada.

Uno de ellos es Víctor Ríos. El actual ministro de la Corte Suprema de Justicia reconoció que tuvo aspiraciones presidenciales y su nombre fue mencionado dentro del liberalismo. Posteriormente afirmó que decidió concentrarse en su función judicial. Pese a esa posición, su figura continúa apareciendo cuando sectores del PLRA discuten posibles alternativas para 2028.

También está Carlos Mateo Balmelli, cuyo nombre ha sido mencionado dentro de las conversaciones presidenciales liberales, sin que eso implique hasta ahora una candidatura formalmente lanzada.

Una situación similar se produjo con Diego Zavala. El empresario confirmó que dirigentes le plantearon la posibilidad de integrar una eventual chapa presidencial, pero aclaró que esa alternativa no estaba originalmente entre sus planes.

Salyn Buzarquis ocupa una posición particular dentro de este tablero. Su nombre aparece en las discusiones presidenciales del PLRA y, al mismo tiempo, fue mencionado directamente por Miguel Prieto como una posible opción para acompañarlo en una fórmula opositora.

Marco Riquelme también forma parte de este universo de nombres instalados por terceros. Su aparición demuestra por qué resulta necesario distinguir entre quienes decidieron competir y aquellos cuya proyección surge de conversaciones dentro de sus propios espacios políticos.

Primero, las municipales

La cantidad de nombres no significa que las chapas estén cerradas ni que la disputa presidencial domine actualmente la agenda. La prioridad inmediata de los partidos son las elecciones municipales de octubre, cuyos resultados también pueden modificar el peso político de dirigentes y movimientos de cara a 2028.

Después de esas elecciones probablemente comenzarán negociaciones más claras sobre candidaturas, alianzas y mecanismos para definir las fórmulas. Algunos de los nombres que hoy aparecen podrían fortalecerse; otros podrían desistir o terminar acompañando proyectos diferentes.

Por ahora, el mapa muestra una carrera en su etapa inicial: hay dirigentes que ya dijeron que quieren llegar al Palacio de López, otros que son promovidos sin haberse lanzado y posibles chapas que empiezan a ponerse sobre la mesa. Octubre será el primer filtro antes de que el tablero presidencial de 2028 comience a definirse.

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