Camilo Pérez parte de una aparente contradicción para explicar cómo pretende gobernar Asunción: reconoce que la próxima administración recibirá una Municipalidad en una situación financiera muy difícil, pero sostiene que eso no significa que la capital carezca de recursos. A su criterio, existen activos, capacidad de recaudación y herramientas financieras que actualmente no están siendo aprovechadas correctamente. Su primera decisión, por eso, sería realizar una auditoría económica y de gestión que permita conocer qué obligaciones, recursos y capacidad real de maniobra heredará. A partir de allí promete ordenar las cuentas mientras atiende problemas inmediatos como calles, basura, seguridad, tránsito y espacios públicos.
En respuestas remitidas a Parámetro, Pérez evita poner todavía una cifra global al costo de su programa. Argumenta que hacerlo sin conocer las cuentas municipales sería irresponsable. Sin embargo, adelanta algunos números y mecanismos que permiten observar por dónde pretende construir el margen financiero para ejecutar sus propuestas: modernizar el catastro, ampliar la base de contribuyentes, recurrir a las leyes de Capitalidad y Compensaciones, buscar financiamiento en mejores condiciones y articular proyectos con el Gobierno Nacional, organismos internacionales y el sector privado.
Primero, conocer las cuentas
La auditoría aparece como el punto de partida de prácticamente todo el planteamiento de Pérez. Su intención es realizarla desde el primer día y utilizar sus resultados para determinar la magnitud de las obligaciones existentes y la disponibilidad efectiva de recursos.
El candidato sostiene que una Municipalidad con problemas de caja no necesariamente es una institución sin capacidad económica. Según su diagnóstico, Asunción dispone de activos y posibilidades de recaudación que podrían utilizarse de manera más eficiente.
Uno de los puntos centrales sería el catastro municipal. Pérez plantea actualizarlo para conocer qué existe en la ciudad, cuánto vale y quién debe contribuir. Su premisa es aumentar los ingresos sin elevar la carga sobre quienes actualmente cumplen con sus obligaciones, sino incorporando y actualizando contribuyentes dentro de la base tributaria.
A eso suma dos instrumentos que considera importantes: la Ley de Capitalidad y la Ley de Compensaciones. Según sus cálculos, particularmente la primera podría ampliar el acceso de Asunción a fuentes de financiamiento externo para proyectos de infraestructura.
También pone el foco en el costo de la deuda. Pérez afirma que actualmente existen financiamientos municipales con tasas cercanas al 18% y asegura que su equipo explora alternativas alrededor del 6,3%, con un año de gracia. La posibilidad concreta de acceder a esas condiciones y el alcance que podrían tener dependerán, sin embargo, de las operaciones que finalmente puedan estructurarse.
La auditoría aparece como el punto de partida de prácticamente todo el planteamiento de Pérez. Foto: Gentileza.
Funcionarios y planilleros
El tamaño de la estructura municipal será otro de los problemas que deberá enfrentar la próxima administración. Asunción cuenta con alrededor de 8.900 funcionarios, pero Pérez evita plantear una reducción generalizada de la nómina.
“No voy a echar a nadie que trabaje”, sostiene. Su propuesta consiste en revisar direcciones, eliminar superposiciones, establecer funciones claras, fijar objetivos y medir resultados. La distinción que realiza es tajante cuando se refiere a quienes cobran sin cumplir funciones: considera que los planilleros son intolerables.
Su equipo estudia además alternativas de jubilación anticipada y otros mecanismos para reducir ineficiencias dentro de la estructura. Por ahora no calcula cuánto dinero podría ahorrar la Municipalidad mediante estas medidas. Nuevamente condiciona cualquier estimación a la auditoría y al análisis detallado de la nómina.
La reorganización no tendría solamente un objetivo financiero. Pérez pretende recuperar capacidad operativa propia y volver a colocar cuadrillas y funcionarios en las calles, especialmente para mantenimiento, limpieza y recuperación de espacios públicos.
Pérez evita plantear una reducción generalizada de la nómina de funcionarios. Foto: Gentileza.
De los camiones a las calles
Aunque todavía no presenta un presupuesto global para su programa, Pérez sí identifica necesidades concretas que pretende atender desde el comienzo de la gestión.
En recolección de residuos, estima que Asunción necesita alrededor de 50 camiones operativos. Para el mantenimiento vial propone incorporar dos nuevas plantas asfálticas, con la intención de recuperar capacidad municipal para intervenir de manera permanente las calles.
Durante los primeros 100 días, las prioridades serían calles, basura, seguridad, tránsito y espacios públicos. Paralelamente comenzaría el saneamiento financiero, la modernización del catastro, la reorganización de recursos humanos y la digitalización de procesos.
Otros proyectos necesariamente tendrían un horizonte mayor. Allí ubica los desagües y grandes obras de infraestructura, transporte público, semáforos inteligentes, movilidad metropolitana y recuperación del Centro Histórico.
Para este último propone comenzar con cinco o seis manzanas piloto, combinando recuperación de fachadas y espacios públicos, iluminación, seguridad e incentivos para atraer inversión privada. La intención sería probar el modelo y posteriormente extenderlo.
Durante los primeros 100 días, las prioridades serían calles, basura, seguridad, tránsito y espacios públicos. Foto: Gentileza.
El desafío de financiar
La gran incógnita, como ocurre con cualquier programa que pretende recuperar una ciudad con necesidades acumuladas, será cuánto de todo esto puede financiar efectivamente la Municipalidad.
Pérez no ofrece todavía una estimación del costo total. Su argumento es que cada proyecto deberá pasar primero por una evaluación técnica y financiera y, cuando corresponda, demostrar capacidad de repago.
Su esquema combina recursos propios, mayor eficiencia recaudatoria, Capitalidad, Compensaciones, financiamiento, cooperación con organismos internacionales, Gobierno Nacional y participación privada. La apuesta es ampliar el margen de inversión sin depender de una única fuente.
Pero disponer de instrumentos no equivale automáticamente a disponer del dinero. La capacidad de convertirlos en obras dependerá de las condiciones financieras que consiga la Municipalidad, del resultado de la auditoría, del espacio que dejen las obligaciones heredadas y de la capacidad de generar nuevos ingresos.
A eso se suma una variable política. Presupuestos, financiamiento, ordenanzas y determinadas reformas necesitan pasar por la Junta Municipal. Pérez sostiene que buscará acuerdos alrededor de proyectos concretos y que su experiencia articulando con sectores públicos, privados y organismos internacionales puede trasladarse al gobierno municipal.
Su propuesta parte, en definitiva, de una premisa: Asunción tiene recursos, pero necesita recuperar la capacidad de utilizarlos. La auditoría permitirá saber qué tan estrecho es realmente el margen de partida. Después llegará la prueba más difícil: demostrar si una mejor recaudación, financiamiento más barato, reorganización interna y nuevos acuerdos alcanzan para convertir ese potencial en calles, servicios e infraestructura.