Este sábado 15 de agosto, Asunción cumple 489 años y la mirada ya está puesta en 2037, cuando llegará a sus cinco siglos. En ese camino, el Foro Asunción 500 Años presentó este jueves una pieza que busca ordenar cómo cambiará el Centro Histórico: un nuevo Manual de Diseño Urbano para calles, veredas, plazas y parques. Detrás de decisiones tan cotidianas como dónde plantar un árbol, cuánto espacio dejar para caminar o cómo resolver una esquina, hay una discusión mayor sobre la ciudad que se quiere construir. El plan suma patrimonio, movilidad, infraestructura, viviendas e inversión con una meta de fondo: que el centro no sea solo un lugar para trabajar o visitar, sino también para vivir.
Una mirada hacia 2037
El proyecto no empieza ahora. El propio manual lleva la historia hasta 2014, cuando un concurso internacional de ideas dio origen al Plan CHA. Un año después se creó el Consejo del Plan Maestro para la Revitalización del Centro Histórico. La actual Comisión Asunción 500 Años retoma ese proceso con el quinto centenario como horizonte.
Durante el foro, la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, explicó que la apuesta va más allá de mejorar calles y espacios públicos. El Gobierno busca que vuelvan habitantes al centro y que esa vida cotidiana ayude a atraer inversiones, mover el comercio y el turismo y generar oportunidades de trabajo. La vivienda aparece así como otra pieza necesaria para que la zona tenga movimiento más allá del horario de oficinas.
Una de las principales herramientas para llevar adelante estas intervenciones es el Proyecto de Resiliencia Urbana de la Franja Costera de Asunción, ejecutado por el MOPC con financiamiento del Banco Mundial. El programa cuenta con US$ 105 millones, aunque ese monto no corresponde solamente al Centro Histórico. Incluye también viviendas y servicios en la Franja Costera, Parque Caballero y la Reserva Ecológica Banco San Miguel y Bahía de Asunción.
Autoridades y especialistas durante el Foro Asunción 500 Años, realizado este jueves en la capital.
Obras que ya empezaron
Parte del cambio ya puede verse detrás de los vallados. La primera fase de obras del Centro Histórico fue adjudicada al Consorcio Palma por unos G. 71.000 millones. La Plaza Uruguaya es uno de los frentes en ejecución, junto con intervenciones previstas sobre Paraguayo Independiente y espacios del entorno del Cabildo.
Alrededor de ese proyecto avanzan otras iniciativas. Parque Caballero tiene su propio subproyecto dentro del mismo programa financiado por el Banco Mundial. Por otra vía, la Secretaría Nacional de Cultura inició este año la restauración de La Recova, mediante el programa Tekorenda. Son proyectos diferentes, pero forman parte de un conjunto de obras y planes que hoy se concentra en el centro y sus alrededores.
La calle cambia de lógica
El nuevo manual permite entender hacia dónde apunta esa transformación. Su diagnóstico es directo: la configuración actual de las calles favorece de manera desproporcionada al automóvil y deja poco lugar para peatones, bicicletas y vegetación.
Para cambiar esa relación propone calles de uno o dos carriles, ciclovías protegidas, calles peatonales y calles de convivencia, donde peatones y vehículos circulan sobre una misma plataforma, con espacios ordenados para cada uso.
También aparecen esquinas con veredas más amplias, cruces elevados para reducir la velocidad de los vehículos y recorridos accesibles para personas con movilidad reducida. Las veredas deben mantener una franja continua y sin obstáculos para caminar.
La idea es sencilla: la calle deja de diseñarse solamente desde el auto. También debe servir a quien camina, pedalea, espera el bus o simplemente quiere sentarse un rato.
El MOPC divulgó el nuevo Manual de Diseño Urbano, que puede descargarse escaneando el código QR.
Árboles, sombra y lluvia
Otra parte del manual mira dos problemas muy asuncenos: el calor y las lluvias intensas.
La propuesta incorpora árboles adaptados al clima local y prioriza especies capaces de generar sombra. También plantea canteros preparados para recibir agua y pavimentos permeables que permiten que parte de la lluvia se infiltre en el suelo, en lugar de correr inmediatamente sobre calles y veredas.
El calor también entra en las reglas. Se recomienda evitar superficies oscuras o metálicas expuestas directamente al sol, utilizar materiales que acumulen menos temperatura y sumar pérgolas u otras estructuras de sombra cuando los árboles no sean suficientes.
El documento llega a los detalles: fija criterios para baldosas, adoquines, bancos, iluminación, bebederos, paradas de buses, estacionamientos para bicicletas, señalética, puestos de venta, wifi, juegos y hasta puntos para reparar bicicletas.
Y este punto es importante: el manual tiene carácter vinculante para todas las obras públicas o privadas que se desarrollen en el Centro Histórico y su área de amortiguamiento. No se trata, por tanto, solamente de una guía con recomendaciones para futuras intervenciones.
Asunción tiene once años por delante hasta cumplir 500. Algunas obras ya comenzaron y ahora existe también una regla común sobre cómo intervenir buena parte de sus espacios públicos. Pero el desafío planteado es bastante mayor que tener plazas bonitas o mejores veredas: implica sumar viviendas, servicios, actividad económica y habitantes.
La prueba estará en la vida cotidiana. En conseguir que el centro no solo cambie de aspecto, sino que vuelva a tener gente caminando, comprando, encontrándose y viviendo allí cuando termine la jornada laboral.