Mientras cientos de espectadores ocupan cada función de la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín, una cantante paraguaya forma parte de una de las propuestas teatrales más ambiciosas de la actual cartelera argentina. Nath Aponte integra el elenco de "Invasiones I: No Bombardeen Buenos Aires", una ópera rock protagonizada por Elena Roger que apuesta por una forma poco habitual de contar una historia: dejar que las canciones de Charly García sean las encargadas de conducir el relato.
La participación de Aponte trasciende la presencia de una artista paraguaya en un escenario internacional. La producción reúne a más de treinta artistas, una banda en vivo y un amplio equipo creativo para dar forma a un espectáculo donde teatro, música y movimiento se integran en una misma propuesta escénica. El proyecto lleva la firma del director y dramaturgo Ricardo Hornos, quien encontró en la obra de Charly García el lenguaje para construir una experiencia teatral distinta a la del musical tradicional.
Una superproducción
Lejos de tratarse de una producción independiente de pequeña escala, "Invasiones I: No Bombardeen Buenos Aires" es una apuesta del Complejo Teatral de Buenos Aires, desarrollada junto con Club Media, Carlos Mentasti y Aleph Media para uno de los escenarios más emblemáticos del circuito cultural porteño. La obra ocupa la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín con una puesta concebida para aprovechar toda la capacidad técnica del espacio.
El espectáculo moviliza a más de treinta artistas sobre el escenario, además de músicos en vivo y un amplio equipo de dirección musical, coreografía, escenografía, vestuario, iluminación, diseño audiovisual y sonido. A esa estructura se suma la curaduría histórica de Felipe Pigna, cuya participación aporta el respaldo documental que acompaña la construcción artística del proyecto sin limitar su libertad creativa.
Dentro de ese despliegue participa Nath Aponte, compartiendo elenco con Elena Roger y un equipo de intérpretes convocados para sostener una propuesta donde actuación, canto y movimiento funcionan como un mismo lenguaje. La exigencia artística no recae únicamente en las interpretaciones individuales, sino en la precisión con la que cada integrante debe integrarse a un espectáculo concebido como una experiencia colectiva de gran formato.


