Luis Bello presentó su rendición y trazó una radiografía de Asunción

El intendente expuso los resultados de su gestión tras la intervención, reconoció que el reordenamiento municipal sigue pendiente y planteó que el Estado debe involucrarse en el financiamiento de la infraestructura de la capital.

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Política 12/8/26
Luis Bello, intendente de Asunción

Luis Bello llegó a la Intendencia de Asunción con una Municipalidad recién salida de una intervención y con buena parte de sus problemas financieros expuestos. Asumió el 27 de agosto de 2025 y ahora, casi un año después, busca mostrar una primera etapa de ordenamiento. El lunes 10 de agosto presentó su Rendición de Cuentas 2025, acompañada de resultados posteriores de su administración, y luego conversó con Parámetro sobre una discusión más amplia: qué pudo ordenar, qué sigue pendiente y cuánto puede realmente hacer una Municipalidad con la estructura y los recursos que tiene. “Cuando asumí era un incendio”, dijo. La imagen resume su explicación de estos meses: primero había que recuperar el funcionamiento de la institución. Los números, sin embargo, también muestran el tamaño del desafío que continúa abierto.

Una estructura pesada

Bello recibió una administración que acababa de pasar por la revisión del interventor Carlos Pereira. El informe había encontrado problemas en el manejo financiero, debilidades de control y dificultades para seguir el recorrido de algunos recursos públicos.

Luis Bello durante la presentación de su rendición de cuentas, realizada en el Puerto de Asunción

Uno de los casos más delicados fue el de los Bonos G8, emitidos para financiar desagües. Al revisar la documentación de 2022 y 2023, la intervención determinó que apenas 7,08% de los gastos analizados correspondía a inversión física —y ni siquiera estaba vinculada a las obras del G8—, mientras el resto había sido destinado a gastos corrientes.

Pocos días después de asumir, Bello derogó la Cuenta Única Municipal, uno de los mecanismos cuestionados durante la intervención, y su administración decidió no avanzar con una nueva emisión de bonos.

Pero la estructura interna sigue pesando. El censo realizado durante la intervención alcanzó a 8.850 funcionarios y encontró sistemas fragmentados y problemas en el manejo de información de Recursos Humanos.

La ejecución de 2025 muestra esa tensión desde otro lugar. Servicios Personales llegó al 91% de ejecución, mientras la Inversión Física quedó en apenas 7%. Es probablemente el dato que más contrasta con las necesidades que Bello describe para la capital.

No es una ejecución que pueda atribuirse solamente al actual intendente. El presupuesto de ese año atravesó la administración de Óscar “Nenecho” Rodríguez, la intervención y los últimos cuatro meses bajo Bello. Pero sí retrata un problema que la nueva gestión heredó y todavía tiene por delante: una Municipalidad que logra sostener su estructura con mucha más facilidad de la que consigue transformar presupuesto en obras.

El propio Bello lo reconoce. “La Municipalidad tiene que terminar de reordenarse. Tienen que haber reglas más específicas, tienen que haber manuales de funciones, tienen que haber metas”, afirmó.

Ingresos recaudados y ejecución presupuestaria de la Municipalidad de Asunción durante 2025

Entre las cuentas y la calle

La rendición busca mostrar que hubo movimiento después de la intervención. Bello destaca una mejora de la recaudación y señala que octubre y noviembre de 2025 marcaron niveles históricos para esos meses. También presenta como parte de su balance la recuperación de vehículos municipales, el fortalecimiento de la recolección y la reactivación de obras que estaban detenidas.

En infraestructura, la administración pone especial énfasis en los desagües. Santo Domingo y Mercado de Abasto aparecen nuevamente en ejecución, mientras San Pablo figura entre los proyectos reactivados. La intervención ya había dejado documentado que estas obras arrastraban problemas financieros y contractuales.

Más allá de los proyectos que volvieron a moverse, el desafío es aumentar la capacidad real de inversión. El 7% de ejecución registrado en 2025 deja una vara particularmente baja desde donde comenzar.

Esa diferencia entre mantener funcionando la institución y transformar físicamente la ciudad atraviesa buena parte del diagnóstico de Bello. Asunción necesita desagües, mejores calles y espacios públicos, pero la Municipalidad todavía destina una parte importante de sus recursos a sostener su propia estructura.

Quién paga Asunción

Es ahí donde Bello lleva la conversación a un terreno político. Para él, la situación de la capital no puede analizarse mirando solamente cuánto recauda o cuánto gasta la Municipalidad. Hay una ciudad formal y otra que aparece cada mañana cuando miles de personas entran a trabajar, estudiar, hacer compras o utilizar servicios.

El intendente sostuvo que Asunción tiene unos 462.000 habitantes, pero que durante el día ingresan alrededor de 1,5 millones de personas. También afirmó que aproximadamente la mitad de los residentes tributa.

Lo resumió de manera directa: “250.000 subsidian a los 1.500.000 que ingresan, y a los 250.000 que no pagan”. Las cifras forman parte del diagnóstico expuesto por Bello y explican hacia dónde quiere llevar la discusión: quién debe pagar la infraestructura de una capital utilizada diariamente por una población mucho mayor que la que vive dentro de sus límites.

Su respuesta es que la Municipalidad no debería hacerlo sola. “Yo creo que la clave es acá que el Estado colabore”, sostuvo.

Bello menciona a otras capitales y grandes ciudades donde los ingresos locales conviven con inversiones del Gobierno Central. Su argumento es que Asunción concentra universidades, centros comerciales, estadios, empresas y servicios utilizados por habitantes de todo el área metropolitana y, por esa condición, debería recibir también recursos nacionales para infraestructura.

Una ciudad a diez años

Cuando se le planteó cuánto dinero adicional necesita Asunción, Bello evitó lanzar una cifra. Prefiere, según explicó, saber primero cuánto cuesta realmente poner la ciudad al día.

Para eso contó que pidió al Ministerio de Economía y Finanzas, y a través de este al BID, avanzar en un proceso de planificación que permita calcular las necesidades de inversión y distribuirlas por etapas. Su planteamiento parte de una realidad: ninguna administración municipal podrá hacer todo en un solo periodo.

“No hay presupuesto que pueda sostener eso”, señaló.

Entre sus prioridades coloca primero los desagües pluviales. Después habla de reemplazar asfalto por hormigón en sectores donde las pendientes y los raudales destruyen rápidamente las calles, además de invertir en plazas y otros espacios públicos.

Bello lo plantea con una pregunta: “¿En 10 años cómo queremos que sea?”

La rendición muestra una Municipalidad que intenta dejar atrás la crisis que terminó con la administración anterior y desembocó en una intervención. Pero también deja a la vista una discusión que no desapareció con el cambio de intendente: el peso de la estructura municipal frente a una capacidad todavía baja para ejecutar inversión.

Bello sostiene que una parte de la respuesta pasa por terminar de ordenar la institución. La otra, y quizás su planteamiento político más importante hacia adelante, es sacar el problema de Asunción de los límites de la Municipalidad y discutir cuánto debe aportar el Estado para financiar una capital que, todos los días, funciona para mucha más gente que la que vive en ella.

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