Mientras Paraguay suele ocupar titulares internacionales por su estabilidad macroeconómica o por el crecimiento de su economía, una reciente publicación de BBC Mundo volvió a mostrar otra cara del país. A través de historias de pacientes que vendieron pertenencias, organizaron colectas y se endeudaron para acceder a tratamientos médicos, el medio británico retrató las dificultades que enfrenta el sistema de salud paraguayo y las consecuencias que esas falencias tienen sobre miles de familias.
El reportaje toma como punto de partida el caso de Daniela Benítez, quien debió recorrer Asunción buscando un respirador, una cánula y otros insumos para atender a su hija internada. También recuerda la historia del arquero de la selección paraguaya Orlando Gill, cuya familia vendió camisetas y otros objetos personales para afrontar los gastos médicos de su hijo recién nacido. Ambos casos ilustran una realidad que, según especialistas y organizaciones civiles, trasciende las experiencias individuales y refleja problemas estructurales del sistema sanitario.
Una deuda que persiste
La publicación destaca que Paraguay destina 4,1% de su Producto Interno Bruto (PIB) al gasto público en salud, una proporción inferior al 6% recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para avanzar hacia una cobertura universal. También señala que el país se ubica entre los que menos invierten en salud en América Latina.
A esa realidad se suma otro dato relevante: cerca del 70% de la población depende exclusivamente del sistema público de salud al no contar con un seguro médico, porcentaje que supera el 82% en las zonas rurales, donde el acceso a servicios especializados resulta aún más limitado.
Para Patricia Lima, integrante de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames), una de las principales consecuencias de esta situación es el empobrecimiento de las familias. En declaraciones recogidas por BBC Mundo, sostuvo que en Paraguay una enfermedad puede convertirse rápidamente en una causa de endeudamiento y pérdida patrimonial, obligando a muchas personas a recurrir a polladas, rifas, sorteos y donaciones para costear tratamientos.
Médicos paraguayos atendiendo a un paciente.
Médicos denuncian un sistema fragmentado
Las críticas también provienen del sector médico. Rosanna González, del Sindicato Nacional de Médicos, describió al sistema paraguayo como "fragmentado", al considerar que las distintas instituciones trabajan sin coordinación suficiente y duplican esfuerzos mientras persisten carencias de medicamentos, camas, equipamientos y recursos humanos.
El gremio sostiene además que, aunque el presupuesto sanitario ha aumentado en los últimos años, ese incremento no se ha traducido en mejores condiciones laborales para los profesionales ni en una mejora sustancial de la atención a los pacientes.
Desde el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en cambio, reconocen que Paraguay mantiene un rezago respecto a otros países de la región, aunque atribuyen parte del problema a la gestión y administración de los recursos más que al porcentaje de inversión. La cartera sostiene que se trabaja en la descentralización de los servicios y en la modernización del sistema sanitario.
El presidente de IPS, Dr. Isaias Fretes junto a otros profesionales de la salud.
Una prioridad reconocida por el propio Gobierno
La investigación también recuerda que el presidente Santiago Peña admitió recientemente que la salud pública continúa siendo la "gran materia pendiente" de su administración. Durante su informe anual de gestión ante el Congreso aseguró que, mientras exista un paraguayo sin acceso oportuno a la atención médica, no considerará cumplido ese objetivo.
Como respuesta, el Ejecutivo impulsa el plan Paraguay Sano, con una inversión anunciada superior a USD 500 millones destinada a la construcción y renovación de hospitales, incorporación de ambulancias, adquisición de equipamientos y digitalización del sistema sanitario.
Sin embargo, para los especialistas consultados por BBC Mundo esas medidas todavía no alcanzan para resolver problemas cotidianos como la falta de medicamentos, insumos básicos, camas hospitalarias y personal suficiente.
Uno de los tantos ejemplos de polladas solidarias que los paraguayos deben organizar para cubrir gastos de salud.
Un debate que también llegó al oficialismo
La situación sanitaria ya no solo es motivo de preocupación entre pacientes y gremios médicos. En la reciente Convención de la Asociación Nacional Republicana (ANR), el expresidente Horacio Cartes hizo un llamado público para que la salud sea una prioridad y reclamó que no falten medicamentos ni atención para la ciudadanía.
Ese planteamiento coincide con el reconocimiento realizado por el propio presidente Peña y refleja que, incluso dentro del oficialismo, existe conciencia de que la salud continúa siendo uno de los desafíos más urgentes del país.
Que un medio internacional vuelva a dedicar un amplio reportaje a las falencias del sistema sanitario paraguayo demuestra que el problema ya trasciende las fronteras nacionales. La pregunta, entonces, ya no es si la salud necesita más inversión, mejor gestión y reformas profundas. Esa necesidad ha sido reconocida por pacientes, médicos, organizaciones civiles e incluso por las máximas autoridades del país. La verdadera incógnita es cuándo esas transformaciones dejarán de ser promesas para convertirse en una realidad que evite que miles de paraguayos sigan enfrentando una enfermedad con el temor adicional de perder también su estabilidad económica.