Durante los últimos meses, la tirzepatida pasó de ser un medicamento conocido principalmente por pacientes con diabetes tipo 2 a convertirse en uno de los tratamientos más buscados por quienes desean bajar de peso. Su popularidad creció rápidamente, pero también lo hicieron las consultas y las dudas sobre cuándo realmente corresponde utilizarla. Para la nutricionista María Fernanda Picco, el principal desafío no está en el medicamento, sino en la forma en que muchas personas llegan a él. "Es algo que se está utilizando mucho y también de forma indiscriminada. Ya cualquiera usa, no tiene una indicación médica", advierte. A su criterio, informar correctamente sobre estos tratamientos es fundamental para evitar decisiones que puedan poner en riesgo la salud.
No es un tratamiento para cualquier persona
La tirzepatida actúa sobre dos hormonas intestinales, GIP y GLP-1, que ayudan a regular el apetito, aumentan la sensación de saciedad y contribuyen al control de los niveles de glucosa en sangre. Inicialmente fue desarrollada para pacientes con diabetes tipo 2 y, en determinados casos, también puede indicarse para personas con obesidad o sobrepeso.
Sin embargo, Picco insiste en que esa decisión siempre debe responder a un criterio médico. Explica que antes de iniciar un tratamiento es necesario evaluar la historia clínica, las enfermedades asociadas, la alimentación, los hábitos y las necesidades de cada paciente.
La tirzepatida ganó popularidad entre quienes buscan bajar de peso en los últimos años
"Estoy totalmente en desacuerdo que se utilice sin un control o sin una prescripción cuando se busca únicamente un objetivo estético o cuando se obtiene sin una evaluación médica y nutricional", afirma. Para la especialista, utilizar estos medicamentos únicamente porque están de moda o porque alguien cercano obtuvo buenos resultados puede llevar a decisiones equivocadas.
Lo que más preocupa en el consultorio
La nutricionista asegura que el crecimiento del uso de estos medicamentos también cambió la realidad de su consultorio. Hoy, aproximadamente el 60 % de las personas que atiende ya utiliza tirzepatida o semaglutida. De ese grupo, cerca del 20 % comenzó el tratamiento por autoprescripción o por recomendación de personas que no son profesionales de la salud.
Más que esos porcentajes, lo que realmente le preocupa es otra situación.
"Lo que más me preocupa es que no tienen un adecuado acompañamiento médico", sostiene. Explica que algunos pacientes dejan de asistir a los controles, otros interrumpen el tratamiento por dificultades para acceder al medicamento y muchos no reciben los ajustes necesarios durante el proceso. Como consecuencia, pueden recuperar el peso perdido o presentar una pérdida importante de masa muscular por una alimentación insuficiente.
Adelgazar no siempre significa ganar salud
Uno de los conceptos que más repite Picco es que el éxito de un tratamiento no debería medirse únicamente por el número que marca la balanza.
Utilizar la tirzepatida sin supervisión profesional puede provocar pérdida importante de masa muscular, deficiencias nutricionales, náuseas, vómitos, diarrea y efecto rebote, especialmente cuando el medicamento se suspende sin haber modificado la alimentación ni el estilo de vida.
Por eso insiste en una idea que considera central: "El objetivo no debe ser solo bajar kilogramos, sino preservar la salud y mejorar la composición corporal". Esa diferencia, explica, implica cuidar la masa muscular, mantener una alimentación suficiente y lograr cambios que puedan sostenerse en el tiempo.
No existen soluciones rápidas
En Paraguay, el crecimiento de la demanda también llevó a la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) a emitir alertas por productos con tirzepatida sin registro sanitario y por versiones falsificadas del medicamento. La institución recomendó verificar siempre el registro sanitario y adquirir estos productos únicamente por canales autorizados.
Las advertencias también recuerdan la importancia de acceder a información confiable y consultar con profesionales antes de iniciar cualquier tratamiento para bajar de peso. En ese sentido, la recomendación de Picco no empieza con una inyección, sino con un cambio de enfoque.
"Hay que dejar de buscar soluciones rápidas y enfocarse en construir hábitos sostenibles", afirma. Una alimentación equilibrada, suficiente en proteínas, frutas, verduras y fibra, acompañada de actividad física, especialmente ejercicios de fuerza, un buen descanso y el manejo del estrés siguen siendo la base para obtener resultados duraderos.
La nutricionista cierra con una reflexión que resume el sentido de su mensaje: "La mejor herramienta siempre va a ser la educación nutricional y el acompañamiento profesional".
Más allá de los avances de la medicina y de las alternativas disponibles para tratar la obesidad o el sobrepeso, construir hábitos saludables sigue siendo la base de cualquier proceso exitoso. Mantener una alimentación equilibrada, cocinar en casa siempre que sea posible, realizar actividad física de manera regular, priorizar el descanso y sostener esos cambios en el tiempo continúan siendo pilares para cuidar la salud y alcanzar resultados que perduren.