Las remesas familiares se consolidaron como una de las principales fuentes de ingreso de divisas para Paraguay. De acuerdo con el Banco Central del Paraguay (BCP), durante 2025 el país recibió USD 1.350,4 millones por este concepto, de los cuales USD 706,3 millones provinieron de España, el principal origen de los envíos.
Sin embargo, detrás de esa cifra existe una realidad demográfica poco visibilizada: la mayoría de los paraguayos que viven en España son mujeres. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España muestran que la población paraguaya residente en ese país mantiene desde hace años una marcada mayoría femenina, con una participación que oscila entre el 58 % y el 62 %, según el año. Tomando como referencia esa distribución, puede estimarse que cerca del 60 % de las remesas enviadas desde España son producto del trabajo de mujeres paraguayas, lo que equivale a unos USD 424 millones durante 2025.
Es importante precisar que el BCP no desagrega las remesas por sexo del remitente, por lo que el monto constituye una estimación basada en la composición demográfica de la comunidad paraguaya residente en España.
Colectivo de migrantes paraguayas en España
Una migración con rostro femenino
Según datos citados por la Embajada de Paraguay en España, actualmente residen en ese país 162.633 paraguayos, convirtiéndolo en el principal destino de la migración paraguaya en Europa.
Las estadísticas del INE permiten dimensionar el peso de las mujeres dentro de esa comunidad. Al representar aproximadamente seis de cada diez residentes paraguayos, se estima que unas 97.000 paraguayas viven actualmente en territorio español.
Esta composición no es casual. La migración paraguaya hacia España estuvo históricamente impulsada por la demanda de mano de obra en actividades vinculadas al cuidado de personas mayores, el trabajo doméstico, la limpieza, la hotelería y otros servicios, sectores donde la participación femenina ha sido predominante.
Migrantes paraguayas en Málaga, España
El envejecimiento español abrió oportunidades
El crecimiento de la comunidad paraguaya coincidió con profundas transformaciones demográficas en España. El progresivo envejecimiento de la población incrementó la demanda de trabajadores para atender servicios de cuidados, especialmente de adultos mayores.
Según datos del propio INE español, más del 20 % de la población del país supera actualmente los 65 años, una tendencia que continúa ampliando la necesidad de personal en ese sector.
Miles de paraguayas encontraron allí una oportunidad laboral que terminó teniendo un impacto mucho más amplio que el individual. Los ingresos obtenidos en España no solo sostienen a quienes emigraron, sino que financian gastos de alimentación, educación, salud, vivienda e inversiones de familiares que permanecen en Paraguay.
Migrantes paraguayos en España durante un desfile patrio.
España concentra más de la mitad de las remesas
Las cifras oficiales del Banco Central muestran además la creciente importancia de España para la economía paraguaya.
De los USD 1.350,4 millones que ingresaron al país por remesas familiares durante 2025, USD 706,3 millones tuvieron origen en España. Esto significa que más de la mitad de todo el dinero enviado por paraguayos desde el exterior provino de ese país europeo, consolidándolo como el principal sostén de las remesas que recibe Paraguay.
Al proyectar la participación femenina sobre ese flujo, surge una estimación de USD 424 millones asociados al trabajo de mujeres paraguayas. Se trata de un monto equivalente al presupuesto anual de numerosas instituciones públicas y que evidencia el peso económico que tiene una comunidad migrante cuya contribución suele analizarse desde una perspectiva social, pero pocas veces desde su impacto macroeconómico.
Más allá de las historias individuales de migración y esfuerzo, las cifras muestran que el trabajo de miles de paraguayas residentes en España representa uno de los principales motores de ingreso de divisas para Paraguay, convirtiéndose en un aporte silencioso pero determinante para la economía nacional.