La sesión del Senado tuvo un protagonista inesperado. Lo que comenzó hace unos días con una publicación en redes sociales terminó ocupando buena parte del debate legislativo y obligó a la Cámara Alta a pronunciarse sobre las expresiones de una de sus propias integrantes. Tras un intercambio de posiciones, el pleno aprobó una declaración que rechaza los comentarios discriminatorios y racistas atribuidos a Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé, en una jornada que también estuvo marcada por un homenaje a la selección paraguaya y el tratamiento de proyectos económicos de alto impacto. La imagen política del día la dejó el presidente del Congreso, Basilio "Bachi" Núñez, al levantar una tarjeta roja como símbolo del rechazo al racismo.
Celeste Amarilla defendió sus publicaciones durante el debate en el Senado.
El Senado toma distancia
La discusión comenzó cuando el senador Dionisio Amarilla pidió tratar sobre tablas el proyecto de declaración presentado por varios legisladores. Su argumento fue que el Congreso no podía permanecer en silencio ante expresiones emitidas por una integrante del propio Senado y que quienes ejercen una banca representan permanentemente al Poder Legislativo. Celeste Amarilla respondió que nunca solicitó respaldo institucional y sostuvo que actuó exclusivamente a título personal, defendiendo sus publicaciones como una reacción a la actitud que, según dijo, tuvo Mbappé con el arquero paraguayo durante el Mundial.
El debate obligó incluso a modificar el texto original. Tras un cuarto intermedio, los senadores consensuaron una nueva redacción para dejar expresamente establecido que el rechazo recaía sobre las "expresiones discriminatorias y racistas" de la legisladora y que esas manifestaciones comprometen únicamente su responsabilidad personal y política, sin representar la posición institucional del Senado ni los valores del pueblo paraguayo.
Documento de la declaración aprobada por el Senado contra Celeste Amarilla.
Bachi endurece el mensaje
Aunque varios legisladores fijaron postura, fue Basilio Núñez quien terminó marcando el tono político de la sesión. Recordó que ya había repudiado públicamente las publicaciones de Celeste Amarilla y sostuvo que Paraguay, como Estado parte de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, no puede relativizar ese tipo de expresiones. Incluso fue más allá y dejó abierta la posibilidad de impulsar medidas legislativas relacionadas con este tipo de situaciones.
No todos coincidieron con el enfoque. Durante la discusión también surgieron voces que advirtieron sobre el riesgo de convertir un conflicto originado en redes sociales en una cuestión de Estado. Ese contrapunto terminó reflejándose en el texto final, que buscó equilibrar el rechazo institucional al racismo con la aclaración de que la responsabilidad recae exclusivamente sobre la senadora.
La sesión estuvo marcada por el debate sobre el racismo y la discriminación.
De Mbappé a la Albirroja
El mismo Senado que dedicó buena parte de la mañana a debatir sobre los dichos contra Mbappé cerró esa discusión con otro gesto vinculado al fútbol. Por unanimidad, aprobó una declaración de homenaje a los jugadores, cuerpo técnico y directivos de la selección paraguaya por su histórica campaña en el Mundial 2026. La propuesta, impulsada por Silvio Ovelar, plantea realizar un reconocimiento conjunto con la Cámara de Diputados en el Congreso Nacional.
La sesión también aprobó una declaración para instar al Ministerio de Salud y al Ministerio de Economía a garantizar el suministro permanente de sondas para pacientes con espina bífida, además de cuatro declaraciones de interés nacional y seis pedidos de informes dirigidos a instituciones como la DNIT, la Corte Suprema, el Ministerio Público, el MUVH, el MADES y la Cancillería, incluyendo consultas sobre el acuerdo SOFA con Estados Unidos.
También hubo lugar para los números
Más allá de la disputa política, el Senado dio luz verde, con modificaciones, al contrato de préstamo de hasta USD 75 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar el Programa de Mejoramiento de la Conectividad Rural. El proyecto contempla obras sobre 123 kilómetros de caminos vecinales y la intervención de 11 puentes en siete departamentos de la Región Oriental, además de incorporar un plazo máximo de 180 días para iniciar el proceso licitatorio una vez promulgada la ley.
La sesión terminó mostrando dos caras del Congreso. Por un lado, un Senado que decidió fijar posición frente a una controversia que cruzó la política, el deporte y la imagen internacional del país. Por otro, una agenda legislativa que siguió avanzando entre préstamos, infraestructura, salud y pedidos de informes. Pero fue la tarjeta roja levantada en el recinto la que terminó resumiendo una jornada en la que la política volvió a jugar con el lenguaje del fútbol.