Nepotismo en Boquerón: oposición mantiene respaldo a intendente que contrató a familiares

La alianza opositora que llevó a César González Brítez a la Intendencia de Boquerón por apenas 55 votos nunca cuestionó públicamente las denuncias de nepotismo surgidas dos años después. Mientras el silencio predominó, dirigentes de Patria Querida volvieron a reunirse con el jefe comunal en pleno año preelectoral.

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Política 06/7/26

Por Prabhat Pacuá

La creación del distrito de Boquerón fue presentada como una oportunidad para demostrar que otra forma de hacer política era posible. En las primeras elecciones municipales, celebradas en 2021, la Alianza Boquerón para Todos, integrada por el Partido Encuentro Nacional (PEN), el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el Partido Revolucionario Febrerista (PRF) y, según publicaciones de la época, también Patria Querida, consiguió derrotar al Partido Colorado por apenas 55 votos. Así, César Ignacio González Brítez se convirtió en el primer intendente de la historia del nuevo distrito.

La victoria estuvo lejos de ser tranquila. La Asociación Nacional Republicana cuestionó el resultado e impulsó acciones para revertirlo. La respuesta de la oposición fue inmediata. Referentes nacionales como Efraín Alegre, Esperanza Martínez, Guillermo Ferreiro y Kattya González defendieron públicamente el triunfo de González Brítez y denunciaron cualquier intento de desconocer la voluntad popular. Boquerón pasó a representar mucho más que una elección municipal: era la oportunidad de demostrar que la oposición podía gobernar con estándares distintos a los que durante años cuestionó al partido de gobierno.

La promesa del cambio

Antes incluso de la apertura oficial de la Municipalidad, el nuevo intendente hablaba de transparencia, institucionalidad y confianza. Sostenía que el naciente municipio contaba con el respaldo del sector privado, de municipios vecinos y de diversas instituciones públicas para poner en marcha la administración del distrito más joven del país.

Ese discurso acompañó los primeros meses de gestión y reforzó la expectativa generada por una victoria que había requerido el respaldo de varios partidos políticos y que se había convertido en un símbolo para la oposición.

Sin embargo, apenas dos años después, la gestión quedó envuelta en un caso que recordaba una de las prácticas más cuestionadas por esos mismos sectores políticos.

El intendente de Boquerón, César González Brítez

Los familiares en la Municipalidad

En enero de 2024, una denuncia publicada en medios nacionales reveló que varios familiares directos del intendente ocupaban cargos dentro de la Municipalidad de Boquerón.

Entre ellos figuraba Albino Ramón González Brítez, hermano del intendente, quien ejercía como director de Acción Social con un salario de G. 5.500.000 hasta diciembre de 2023.

También aparecía Matías González Brítez, otro hermano del jefe comunal, asignado al área de Recaudaciones e Impuesto Inmobiliario con una remuneración mensual de G. 3.500.000. El intendente sostuvo que se encontraba comisionado desde la Municipalidad de Mariscal Estigarribia.

La lista continuaba con Faustino Omar Cuenca González, primo del intendente y director de Planificación Física y Urbanística, además de encargado de Informática, con un salario de G. 6.500.000.

Otro de los funcionarios era José González Ruiz, sobrino del jefe comunal, quien ocupaba el cargo de encargado de Transporte con una remuneración mensual de G. 3.500.000.

También figuraba María Isidora González de Morales, tía del intendente, quien desempeñaba funciones como contadora y encargada de Patrimonio con un salario de G. 7.700.000.

Según esa publicación, solo estos tres últimos familiares —sin contar al hermano desvinculado y al hermano comisionado— representaban un gasto de G. 17.700.000 por mes, equivalente a G. 230.100.000 al año para la Municipalidad.

El propio intendente reconoció los vínculos familiares y defendió cada una de las contrataciones alegando razones de confianza, experiencia o necesidades de la administración municipal.

Con el paso del tiempo, uno de esos nombres volvió a ocupar espacio en la agenda pública. Albino Ramón González Brítez, hermano del intendente, terminó detenido e imputado por el asesinato del comunicador Jorge "Jota" Velázquez, un caso que conmocionó al Chaco y que volvió a colocar a la familia del jefe comunal bajo la atención pública.

Las voces que se apagaron

Tras conocerse las denuncias, quienes reaccionaron públicamente fueron concejales del Partido Colorado, que solicitaron informes e invocaron la Ley N.º 5295, que prohíbe el nepotismo en la función pública.

Del otro lado, no aparecen registros públicos de pronunciamientos de los partidos que integraron la alianza opositora cuestionando las contrataciones denunciadas. Tampoco de pedidos públicos de investigación, sanciones partidarias o un retiro de respaldo político al intendente.

El contraste resulta llamativo. Los mismos sectores que defendieron con firmeza la elección de González Brítez y que durante años cuestionaron al oficialismo por casos de nepotismo, clientelismo y utilización de cargos públicos para favorecer a familiares, no dejaron registros públicos de una reacción similar cuando las denuncias alcanzaron a uno de los suyos.

Más de un año después de que el caso se hiciera público, la relación política tampoco mostraba señales de ruptura. El 10 de marzo de 2025, el presidente de Patria Querida, Stephan Rasmussen, y la concejal del mismo partido, Paulina Serrano, mantuvieron una reunión con el intendente César González Brítez durante una gira por el Chaco. La actividad fue difundida por las propias redes oficiales del partido y presentada como un encuentro para dialogar sobre la realidad del distrito y sus desafíos.

La publicación no hacía referencia a las denuncias de nepotismo ni a cuestionamientos sobre la gestión municipal. Tampoco anunciaba un distanciamiento político. El encuentro ocurrió cuando el caso ya era de conocimiento público y a pocos meses de un nuevo proceso electoral municipal.

En primer lugar a la izquierda, el intendente César González, en el medio Stephan Rasmussen y Paulina Serrano a la derecha 

La coherencia bajo la lupa

Durante años, buena parte de la oposición hizo del combate al nepotismo, al clientelismo y a la utilización de cargos públicos para beneficiar a familiares uno de sus principales argumentos para diferenciarse del Partido Colorado. Esa promesa de una política distinta fue parte del discurso que acompañó la llegada de la Alianza Boquerón para Todos al gobierno del nuevo distrito.

Por eso, cuando cuestionamientos similares alcanzaron a uno de sus propios intendentes, el silencio pasó a convertirse en un dato político. No alcanza, por sí solo, para afirmar un respaldo explícito a las contrataciones denunciadas. Pero tampoco marca una diferencia frente a una práctica que durante años fue presentada como símbolo de la vieja política.

En política, la coherencia no se pone a prueba cuando se señalan los errores del adversario, sino cuando las mismas situaciones aparecen dentro del propio espacio. A meses de las elecciones municipales, Boquerón no solo reabre el debate sobre el nepotismo. También plantea un interrogante para la oposición: si las exigencias éticas que durante años reclamó al partido de gobierno son las mismas cuando quien queda bajo cuestionamiento es uno de los propios. Porque, en ocasiones, el silencio también comunica. Y cuando ese silencio contrasta con años de críticas a las mismas prácticas, termina convirtiéndose en parte de la historia.