La creación del distrito de Boquerón fue presentada como una oportunidad para demostrar que otra forma de hacer polÃtica era posible. En las primeras elecciones municipales, celebradas en 2021, la Alianza Boquerón para Todos, integrada por el Partido Encuentro Nacional (PEN), el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el Partido Revolucionario Febrerista (PRF) y, según publicaciones de la época, también Patria Querida, consiguió derrotar al Partido Colorado por apenas 55 votos. AsÃ, César Ignacio González BrÃtez se convirtió en el primer intendente de la historia del nuevo distrito.
La victoria estuvo lejos de ser tranquila. La Asociación Nacional Republicana cuestionó el resultado e impulsó acciones para revertirlo. La respuesta de la oposición fue inmediata. Referentes nacionales como EfraÃn Alegre, Esperanza MartÃnez, Guillermo Ferreiro y Kattya González defendieron públicamente el triunfo de González BrÃtez y denunciaron cualquier intento de desconocer la voluntad popular. Boquerón pasó a representar mucho más que una elección municipal: era la oportunidad de demostrar que la oposición podÃa gobernar con estándares distintos a los que durante años cuestionó al partido de gobierno.
La promesa del cambio
Antes incluso de la apertura oficial de la Municipalidad, el nuevo intendente hablaba de transparencia, institucionalidad y confianza. SostenÃa que el naciente municipio contaba con el respaldo del sector privado, de municipios vecinos y de diversas instituciones públicas para poner en marcha la administración del distrito más joven del paÃs.
Ese discurso acompañó los primeros meses de gestión y reforzó la expectativa generada por una victoria que habÃa requerido el respaldo de varios partidos polÃticos y que se habÃa convertido en un sÃmbolo para la oposición.
Sin embargo, apenas dos años después, la gestión quedó envuelta en un caso que recordaba una de las prácticas más cuestionadas por esos mismos sectores polÃticos.
El intendente de Boquerón, César González BrÃtez
Los familiares en la Municipalidad
En enero de 2024, una denuncia publicada en medios nacionales reveló que varios familiares directos del intendente ocupaban cargos dentro de la Municipalidad de Boquerón.
Entre ellos figuraba Albino Ramón González BrÃtez, hermano del intendente, quien ejercÃa como director de Acción Social con un salario de G. 5.500.000 hasta diciembre de 2023.
También aparecÃa MatÃas González BrÃtez, otro hermano del jefe comunal, asignado al área de Recaudaciones e Impuesto Inmobiliario con una remuneración mensual de G. 3.500.000. El intendente sostuvo que se encontraba comisionado desde la Municipalidad de Mariscal Estigarribia.
La lista continuaba con Faustino Omar Cuenca González, primo del intendente y director de Planificación FÃsica y UrbanÃstica, además de encargado de Informática, con un salario de G. 6.500.000.
Otro de los funcionarios era José González Ruiz, sobrino del jefe comunal, quien ocupaba el cargo de encargado de Transporte con una remuneración mensual de G. 3.500.000.
También figuraba MarÃa Isidora González de Morales, tÃa del intendente, quien desempeñaba funciones como contadora y encargada de Patrimonio con un salario de G. 7.700.000.
Según esa publicación, solo estos tres últimos familiares —sin contar al hermano desvinculado y al hermano comisionado— representaban un gasto de G. 17.700.000 por mes, equivalente a G. 230.100.000 al año para la Municipalidad.
El propio intendente reconoció los vÃnculos familiares y defendió cada una de las contrataciones alegando razones de confianza, experiencia o necesidades de la administración municipal.
Con el paso del tiempo, uno de esos nombres volvió a ocupar espacio en la agenda pública. Albino Ramón González BrÃtez, hermano del intendente, terminó detenido e imputado por el asesinato del comunicador Jorge "Jota" Velázquez, un caso que conmocionó al Chaco y que volvió a colocar a la familia del jefe comunal bajo la atención pública.
Las voces que se apagaron
Tras conocerse las denuncias, quienes reaccionaron públicamente fueron concejales del Partido Colorado, que solicitaron informes e invocaron la Ley N.º 5295, que prohÃbe el nepotismo en la función pública.
Del otro lado, no aparecen registros públicos de pronunciamientos de los partidos que integraron la alianza opositora cuestionando las contrataciones denunciadas. Tampoco de pedidos públicos de investigación, sanciones partidarias o un retiro de respaldo polÃtico al intendente.
El contraste resulta llamativo. Los mismos sectores que defendieron con firmeza la elección de González BrÃtez y que durante años cuestionaron al oficialismo por casos de nepotismo, clientelismo y utilización de cargos públicos para favorecer a familiares, no dejaron registros públicos de una reacción similar cuando las denuncias alcanzaron a uno de los suyos.
Más de un año después de que el caso se hiciera público, la relación polÃtica tampoco mostraba señales de ruptura. El 10 de marzo de 2025, el presidente de Patria Querida, Stephan Rasmussen, y la concejal del mismo partido, Paulina Serrano, mantuvieron una reunión con el intendente César González BrÃtez durante una gira por el Chaco. La actividad fue difundida por las propias redes oficiales del partido y presentada como un encuentro para dialogar sobre la realidad del distrito y sus desafÃos.
La publicación no hacÃa referencia a las denuncias de nepotismo ni a cuestionamientos sobre la gestión municipal. Tampoco anunciaba un distanciamiento polÃtico. El encuentro ocurrió cuando el caso ya era de conocimiento público y a pocos meses de un nuevo proceso electoral municipal.
En primer lugar a la izquierda, el intendente César González, en el medio Stephan Rasmussen y Paulina Serrano a la derechaÂ
La coherencia bajo la lupa
Durante años, buena parte de la oposición hizo del combate al nepotismo, al clientelismo y a la utilización de cargos públicos para beneficiar a familiares uno de sus principales argumentos para diferenciarse del Partido Colorado. Esa promesa de una polÃtica distinta fue parte del discurso que acompañó la llegada de la Alianza Boquerón para Todos al gobierno del nuevo distrito.
Por eso, cuando cuestionamientos similares alcanzaron a uno de sus propios intendentes, el silencio pasó a convertirse en un dato polÃtico. No alcanza, por sà solo, para afirmar un respaldo explÃcito a las contrataciones denunciadas. Pero tampoco marca una diferencia frente a una práctica que durante años fue presentada como sÃmbolo de la vieja polÃtica.
En polÃtica, la coherencia no se pone a prueba cuando se señalan los errores del adversario, sino cuando las mismas situaciones aparecen dentro del propio espacio. A meses de las elecciones municipales, Boquerón no solo reabre el debate sobre el nepotismo. También plantea un interrogante para la oposición: si las exigencias éticas que durante años reclamó al partido de gobierno son las mismas cuando quien queda bajo cuestionamiento es uno de los propios. Porque, en ocasiones, el silencio también comunica. Y cuando ese silencio contrasta con años de crÃticas a las mismas prácticas, termina convirtiéndose en parte de la historia.