Las elecciones municipales todavía ocupan la agenda política, pero en los principales partidos la mirada ya empieza a desplazarse hacia el siguiente objetivo: las presidenciales de 2028. En las últimas semanas se multiplicaron los lanzamientos, los posicionamientos internos y las declaraciones públicas de dirigentes que buscan instalarse para la próxima gran disputa nacional. Aunque faltan más de dos años para las elecciones generales, varios sectores ya comenzaron a ordenar sus tableros.
Uno de los hechos que aceleró esa discusión fue la elección de Alcides Riveros como nuevo presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Días después de asumir el liderazgo partidario, durante una entrevista en el programa La Unión Hace la Fuerza de Radio Unión, Riveros sostuvo que existen al menos cuatro dirigentes con perfil presidencial dentro del liberalismo y alentó a quienes tengan aspiraciones a comenzar a construir sus candidaturas. Del lado del oficialismo, la sucesión de Santiago Peña también empieza a ordenarse, mientras la disidencia colorada y los sectores independientes muestran sus propias apuestas para 2028.
El cartismo ya ordena la sucesión
Dentro de Honor Colorado, la carrera presidencial parece estar más avanzada que en cualquier otro sector político. El actual vicepresidente Pedro Alliana confirmó este año que aceptará el desafío de competir por la Presidencia y se convirtió en la figura mejor posicionada para encabezar la continuidad del proyecto político impulsado por Santiago Peña y Horacio Cartes.
La conversación interna incluso ya comenzó a desplazarse hacia la integración de la fórmula presidencial. En ese escenario, el nombre del ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Juan Carlos Baruja, aparece cada vez con más frecuencia dentro de Honor Colorado y es mencionado como el dirigente con mayores posibilidades de acompañar a Alliana en una eventual chapa presidencial.
A diferencia de otros espacios, donde todavía existen varios dirigentes disputando protagonismo, el cartismo parece haber resuelto con anticipación quién encabezará su proyecto político para 2028.
La disidencia colorada busca una referencia
Fuera de Honor Colorado la situación es diferente. Allí aparecen varios dirigentes con aspiraciones presidenciales, pero ninguno logró todavía transformarse en una referencia dominante para todo el sector.
Uno de los primeros en mover sus fichas fue Arnoldo Wiens, quien oficializó en diciembre de 2024 su intención de volver a competir por la Presidencia. El ex ministro de Obras Públicas continúa siendo la principal figura visible de Fuerza Republicana.
A él se sumó el senador Luis Pettengill, quien también habló públicamente sobre una eventual candidatura presidencial.
La tercera figura es la senadora Lilian Samaniego, que decidió avanzar un paso más que sus competidores. Durante un acto político realizado en Asunción lanzó oficialmente su precandidatura presidencial por el movimiento Causa Republicana y anunció su intención de disputar las internas coloradas de cara a las próximas elecciones generales.
La presencia simultánea de Wiens, Pettengill y Samaniego refleja una realidad política evidente: la disidencia colorada todavía no encontró un liderazgo capaz de concentrar apoyos y convertirse en una alternativa clara frente al poder acumulado por Honor Colorado.
El PLRA abre la competencia
La renovación de autoridades partidarias también puso en marcha la discusión presidencial dentro del principal partido de oposición.
Los cuatro nombres mencionados por Alcides Riveros pertenecen a distintos sectores internos del liberalismo. Dentro de Nuevo Liberalismo aparecen el gobernador de Central Ricardo Estigarribia, el senador Salyn Buzarquis y el ex director paraguayo de Itaipú Binacional durante el gobierno de Fernando Lugo, Carlos Mateo Balmelli.
Estigarribia aparece como una de las figuras con mayor proyección institucional dentro del partido debido al peso político y electoral del departamento Central. Buzarquis, por su parte, mantiene una de las estructuras liberales más importantes del país y sigue siendo uno de los dirigentes con mayor presencia territorial.
Balmelli vuelve a aparecer en la conversación presidencial como una de las figuras históricas del liberalismo, con trayectoria en la función pública, es escritor y tiene presencia constante en los debates políticos y académicos.
El cuarto nombre mencionado por Riveros fue Víctor Ríos, actual ministro de la Corte Suprema de Justicia e identificado con el movimiento Frente Liberal, una corriente interna del PLRA. Antes de llegar a la Corte fue senador y ministro de Educación durante el gobierno de Fernando Lugo.
La cantidad de nombres refleja una realidad evidente: el PLRA tiene varios dirigentes con aspiraciones nacionales, pero todavía carece de una figura dominante capaz de ordenar al partido detrás de una sola candidatura.
Los independientes buscan espacio
Fuera de los partidos tradicionales también aparecen dirigentes con capacidad de instalarse en la conversación presidencial.
El principal es el ex intendente de Ciudad del Este Miguel Prieto, referente del movimiento Yo Creo y una de las figuras opositoras que logró construir una proyección nacional desde la gestión municipal.
La otra figura es la ex senadora Kattya González. Tras abandonar el Partido Encuentro Nacional (PEN), actualmente no se encuentra vinculada públicamente a ninguna organización política específica. Sin embargo, continúa siendo mencionada dentro de distintos espacios opositores como una figura con potencial para futuras alianzas o proyectos electorales.
Los nombres que todavía faltan
Aunque el tablero comienza a mostrar sus primeras piezas, existen sectores políticos que todavía no definieron una hoja de ruta clara para 2028.
Uno de los casos más notorios es el de Payo Cubas, quien obtuvo más de 690.000 votos en las elecciones presidenciales de 2023 y continúa siendo una de las figuras con mayor caudal electoral fuera de los partidos tradicionales. Hasta el momento no confirmó públicamente una nueva candidatura presidencial, pero sigue siendo un actor difícil de ignorar en cualquier análisis sobre el próximo ciclo electoral.
Tampoco existe una definición dentro de los sectores de izquierda. El espacio político que históricamente se articuló alrededor de Fernando Lugo y del Frente Guasu todavía no presentó nombres ni definió una estrategia para las próximas presidenciales. A diferencia de otros sectores, la izquierda aún no ingresó formalmente en la discusión sobre candidaturas.
Un tablero que empieza a tomar forma
La fotografía actual está lejos de ser definitiva. Algunos dirigentes podrían abandonar sus aspiraciones, otros terminarán confluyendo detrás de proyectos más amplios y nuevos nombres seguramente aparecerán a medida que se acerquen las elecciones generales.
Sin embargo, el mapa político ya permite identificar una tendencia clara. Mientras Honor Colorado avanza con una candidatura prácticamente definida alrededor de Pedro Alliana, la disidencia colorada, el liberalismo y los sectores independientes comenzaron a disputar espacios y posicionar liderazgos.
A más de dos años de las elecciones generales, todavía no existen candidaturas oficialmente habilitadas. Pero la sucesión presidencial ya empezó a ocupar el centro de las conversaciones políticas. Y aunque el tablero está lejos de cerrarse, los primeros movimientos muestran que la carrera hacia 2028 ya está en marcha.