De las sanciones al saludo con Rubio: Cartes cierra una etapa

El saludo entre Horacio Cartes y Marco Rubio tras la final del Mundial trasciende la anécdota. La imagen simboliza el cierre de una etapa política marcada por sanciones, disputas internas y la consolidación del cartismo en el centro del poder.

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Política 20/7/26

Por Prabhat Pacuá

Durante varios años, una imagen como la que dejó la final del Mundial de Clubes habría parecido imposible. Horacio Cartes, declarado en 2022 como "significativamente corrupto" por el Gobierno de Estados Unidos y posteriormente sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), volvió a ingresar a territorio estadounidense y mantuvo un breve intercambio con el secretario de Estado, Marco Rubio, junto al presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez. No hubo comunicado oficial sobre el contenido de la conversación ni anuncios diplomáticos. Sin embargo, el verdadero impacto del episodio no está en las palabras que pudieron intercambiar, sino en la fotografía que dejó el momento.

Esa imagen parece cerrar una de las etapas más complejas de la carrera política del expresidente. No porque desaparezcan las sanciones, las críticas o los cuestionamientos que marcaron los últimos años, sino porque refleja un escenario radicalmente distinto al que parecía consolidarse cuando Washington anunció medidas en su contra y muchos daban por terminada su influencia política. Hoy, la fotografía muestra a un dirigente que volvió a Estados Unidos, preside el Partido Colorado, tiene a su principal aliado en la Presidencia de la República y lidera el movimiento político con mayor gravitación dentro y fuera de la ANR.

Del derrumbe al regreso

Para comprender la dimensión de esa imagen hay que retroceder casi dos décadas.

En 2008, el Partido Colorado sufrió una derrota histórica frente a Fernando Lugo y perdió el poder después de más de seis décadas de predominio político. Aquella caída abrió una crisis interna que dejó al partido sin un liderazgo capaz de reaglutinar a sus distintos sectores.

Fue en ese contexto cuando Horacio Cartes comenzó a convertirse en la figura alrededor de la cual el coloradismo encontró un nuevo punto de referencia. Proveniente del sector empresarial y sin una extensa trayectoria partidaria, terminó encabezando la candidatura presidencial y, cinco años después de la derrota, devolvió al Partido Colorado al Palacio de López con la victoria electoral de 2013.

Aquella elección no solo significó el regreso del partido al Gobierno. También marcó el nacimiento de un liderazgo que, con el paso del tiempo, terminaría influyendo en prácticamente todas las decisiones internas del oficialismo.

El expresidente Horacio Cartes en el MetLife Staduim Nueva Jersey

Los años más difíciles

El recorrido posterior estuvo lejos de ser lineal.

En 2018, Mario Abdo Benítez se impuso dentro del Partido Colorado y posteriormente ganó la Presidencia de la República. La disputa entre ambos sectores se transformó en el principal conflicto político del oficialismo y condicionó buena parte de la agenda nacional durante los años siguientes.

A esa confrontación interna se sumó un escenario aún más complejo. La administración estadounidense declaró a Cartes como "significativamente corrupto" y posteriormente impuso sanciones financieras que alcanzaron a empresas vinculadas a su grupo económico. Aquellas decisiones provocaron una profunda reorganización empresarial y alimentaron una intensa ofensiva política y mediática impulsada por sus adversarios.

Para muchos analistas, ese parecía el comienzo del declive definitivo del cartismo.

Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario.

El poder volvió a concentrarse

Mientras enfrentaba cuestionamientos nacionales e internacionales, Cartes fortaleció su estructura política.

Primero recuperó el control del Partido Colorado al imponerse sobre el sector liderado por Mario Abdo Benítez y asumir la presidencia de la Asociación Nacional Republicana. Después redobló la apuesta con la candidatura presidencial de Santiago Peña, quien ganó las elecciones nacionales y devolvió al cartismo el control del Poder Ejecutivo.

Pero la consolidación de ese liderazgo quedó reflejada también en otro episodio reciente.

Cuando Cartes sufrió un delicado problema de salud este año, la principal crisis política del país no enfrentó al Gobierno con la oposición. El conflicto se desarrolló dentro del propio movimiento oficialista, a partir de las diferencias entre el equipo técnico del Ejecutivo y gobernadores y senadores por la distribución de recursos del programa Hambre Cero.

Durante varios días, esa disputa dominó la agenda nacional.

El dato resulta revelador porque mostró que el principal eje de poder ya no giraba alrededor del enfrentamiento entre oficialismo y oposición, sino de las tensiones internas del espacio político con mayor capacidad de influencia sobre las decisiones del Gobierno.

Mientras tanto, la oposición quedó prácticamente al margen de la discusión que concentró la atención política del país.

Horacio Cartes, Marco Rubio y Alejandro Dominguez 

Mucho más que un saludo

Por eso, el breve intercambio entre Horacio Cartes, Marco Rubio y Alejandro Domínguez adquiere una dimensión que va mucho más allá de una fotografía protocolar.

La fotografía resume un recorrido que pocos habrían imaginado cuando Cartes enfrentaba sanciones internacionales, reorganizaba su estructura empresarial y soportaba una de las etapas más difíciles de su trayectoria pública.

Hoy preside la ANR, el presidente de la República pertenece a su movimiento, Honor Colorado se mantiene como el espacio político de mayor gravitación dentro del oficialismo y el dirigente que parecía aislado internacionalmente vuelve a aparecer en territorio estadounidense conversando, aunque sea brevemente, con el principal jefe de la diplomacia norteamericana.

Esa imagen no reescribe la historia ni borra los episodios que la precedieron.

Pero sí parece marcar el final de una etapa.

Y, al mismo tiempo, abre otra cuyo verdadero alcance solo podrá medirse con el paso del tiempo.