Por qué fábricas de Brasil y Argentina empiezan a migrar a Paraguay

Empresas vinculadas a Nike, Umbro, Fila y ASICS empiezan a instalar producción en Paraguay en medio de la pérdida de competitividad industrial que atraviesan Brasil y Argentina.

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Economía 25/5/26

Por Prabhat Pacuá

Durante años, Paraguay fue presentado como un país “con potencial” para atraer industrias. Bajos impuestos, energía barata y estabilidad macroeconómica aparecían de forma recurrente en discursos oficiales, foros empresariales y campañas de promoción de inversiones. Pero en los últimos meses comenzó a aparecer algo distinto: decisiones empresariales concretas, fábricas en construcción, líneas de producción y empleo industrial vinculado a marcas globales.

Uno de los casos más visibles es la alianza entre la firma paraguaya Texcin y el brasileño Grupo Dass, conglomerado industrial que produce para marcas como Nike, Fila, Umbro, ASICS y Champion. El proyecto, denominado DASSTEX, prevé una inversión cercana a USD 40 millones y la generación de más de 600 empleos en Mariano Roque Alonso. La producción apunta inicialmente al mercado brasileño y luego a otros países de América Latina, según datos difundidos por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y medios económicos.

Sin embargo, detrás de la llegada de estas industrias existe un fenómeno regional mucho más profundo que el simple discurso de “Paraguay competitivo”.

Crisis industrial regional

Parte de Sudamérica atraviesa un deterioro de competitividad industrial vinculado a costos elevados, baja productividad, presión tributaria y dificultades para sostener inversión manufacturera.

En Argentina, sectores como el textil y el calzado comenzaron a denunciar caída de competitividad por la combinación entre apertura importadora, costos financieros altos y presión impositiva. Solo en 2025, las importaciones textiles crecieron hasta un 71%, mientras cámaras empresariales alertaron sobre caída de producción, suspensiones y pérdida de participación frente a productos importados. En Brasil, la industria viene perdiendo peso desde hace décadas: la manufactura pasó de representar cerca del 23% del PIB en 1972 a alrededor del 11% en 2022, en medio de cuestionamientos empresariales por carga tributaria, burocracia y costos laborales.

No se trata solamente de una percepción empresarial aislada. Organismos como el Banco Mundial, el BID y la CEPAL vienen advirtiendo desde hace años sobre problemas estructurales de productividad, competitividad e inversión industrial en América Latina.

Trabajadores de empresa maquiladora en Paraguay

El Banco Mundial proyectó que la región crecería apenas 2,1% en 2026, mientras el BID sostiene que América Latina mantiene una de las productividades más bajas entre economías emergentes. La CEPAL, por su parte, señala que la región lleva más de una década con crecimiento promedio inferior al 2%, afectando inversión industrial y modernización manufacturera.

Ese contexto empezó a abrir una ventana regional para Paraguay.

El modelo paraguayo

Paraguay ofrece actualmente una combinación difícil de encontrar en otros países de la región:

  • baja presión tributaria,
  • estabilidad macroeconómica,
  • energía eléctrica barata,
  • costos laborales más bajos,
  • y regímenes especiales de exportación.

Uno de los pilares más conocidos es el llamado modelo del “triple 10”:

  • 10% de IVA,
  • 10% de impuesto a la renta empresarial,
  • y 10% de impuesto a la renta personal.

A eso se suma la Ley de Maquila, que permite producir en Paraguay para exportación pagando un tributo único del 1% sobre el valor agregado nacional. El régimen además facilita la importación temporal de insumos y reduce significativamente los costos operativos para industrias orientadas al comercio exterior.

Pero reducir todo el fenómeno únicamente a “impuestos bajos” sería simplificar demasiado el escenario.

Trabajadora paraguaya en empresa maquiladora

Paraguay como plataforma industrial

Lo que empieza a ocurrir no necesariamente responde a una estrategia industrial sofisticada impulsada desde el Estado paraguayo. Parte del fenómeno también se explica porque economías vecinas atraviesan dificultades crecientes para sostener determinados costos de producción.

En otras palabras, Paraguay comienza a captar parte de una reconfiguración industrial regional.

La llegada de industrias vinculadas a marcas globales no aparece solamente porque Paraguay sea barato. También ocurre porque parte de la región dejó de ser competitiva para ciertos sectores manufactureros.

Eso explica por qué empresas brasileñas empiezan a mirar al país como plataforma de producción para abastecer incluso a sus propios mercados de origen.

El caso Dass/Texcin funciona como una muestra concreta de esa dinámica:
producción regional, capital brasileño, empleo local y exportación desde Paraguay hacia otros mercados sudamericanos.

Más allá del discurso

El fenómeno todavía está lejos de representar una transformación estructural masiva de la economía paraguaya. Pero sí marca un cambio relevante:
Paraguay empieza a dejar de vender únicamente expectativa y comienza a captar producción industrial real.

La pregunta de fondo ahora es si el país podrá transformar esa ventaja coyuntural en un proceso más profundo de industrialización, capacitación técnica y desarrollo productivo sostenido.

Porque la competitividad basada únicamente en costos bajos puede atraer fábricas. Pero sostener una industria regional a largo plazo requiere infraestructura, formación, logística, institucionalidad y capacidad de escalar producción con valor agregado.

Por ahora, lo que muestran los últimos movimientos empresariales es otra cosa:
mientras parte de Sudamérica enfrenta tensiones industriales crecientes, Paraguay empieza a convertirse en uno de los principales receptores regionales de esa relocalización productiva.