Lula gana en Brasil: qué cambia y qué está en juego para Paraguay

La continuidad de Lula mantiene al mismo interlocutor en una relación marcada por Itaipú, comercio, maquila, inversión, infraestructura y seguridad fronteriza.

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Internacionales 26/10/26

Brasil eligió y Luiz Inácio Lula da Silva continuará al frente del principal vecino económico de Paraguay. Su victoria frente a Flávio Bolsonaro evita un cambio de administración justo cuando ambos países mantienen abierta una de sus negociaciones bilaterales más sensibles: la revisión del Anexo C de Itaipú. Pero el impacto de la elección brasileña va bastante más allá de la hidroeléctrica y alcanza una relación económica y fronteriza construida durante décadas.

Para Paraguay, la continuidad política en Brasil no significa que todo seguirá igual ni que las decisiones dependerán exclusivamente de Lula. Buena parte de la relación está sostenida por tratados, acuerdos comerciales, inversiones, empresas y mecanismos permanentes de cooperación. Donde la reelección adquiere un peso inmediato es en Itaipú: seguirá negociando el mismo gobierno brasileño que elaboró su actual propuesta para el Anexo C, mientras el esquema tarifario vigente llega a su último año.

Itaipú, la negociación abierta

Paraguay y Brasil acordaron que el Costo Unitario del Servicio de Electricidad (CUSE) de Itaipú sea de USD 19,28 por kW-mes durante 2024, 2025 y 2026. El entendimiento permitió destrabar la discusión tarifaria, pero dejó pendiente el asunto de mayor alcance: la revisión del Anexo C, que establece las bases financieras y de prestación de los servicios de electricidad de la binacional.

Brasil ya llegó a esa negociación con una posición propia. Un grupo interministerial preparó la propuesta brasileña, que fue aprobada por Lula en octubre de 2024 y entregada formalmente a Paraguay el 11 de diciembre de ese año. Las conversaciones posteriormente atravesaron una crisis por la operación de inteligencia brasileña contra Paraguay, fueron suspendidas en abril de 2025 y retomadas después de que ambos gobiernos dieran por cerrado el incidente en noviembre.

Las negociaciones avanzaron nuevamente durante 2026, pero todavía no existe un nuevo Anexo C acordado ni una tarifa bilateral públicamente definida para 2027. Ese es el escenario que recibe la reelección de Lula. Su continuidad mantiene en el poder a la administración que construyó la posición brasileña actualmente sobre la mesa, aunque eso no garantiza que cada condición negociada hasta ahora permanezca sin modificaciones.

Hay además un límite institucional que reduce el margen de cualquier presidente brasileño: Brasil no puede modificar unilateralmente el Anexo C. El Tratado de Itaipú establece que sus anexos deben modificarse de común acuerdo entre ambos gobiernos. Lula puede mantener, flexibilizar o modificar la posición negociadora de Brasil, pero el resultado final necesariamente requerirá un entendimiento con Paraguay.

Otro punto pendiente es el destino de la energía paraguaya. El entendimiento de 2024 abrió posibilidades de comercialización de energía de Paraguay en el mercado brasileño, pero la libre venta en Brasil de la energía paraguaya de Itaipú que el país no consume debe quedar incorporada al nuevo esquema del Anexo C. No corresponde, por tanto, afirmar que Paraguay ya dispone libremente de todo su excedente de la binacional.

El Tratado de Itaipú establece que sus anexos deben modificarse de común acuerdo entre ambos gobiernos. Foto: Gentileza.

Brasil dentro de la maquila

La relación con Brasil también se encuentra dentro de las fábricas instaladas en Paraguay. A abril de 2026 había 339 empresas con programas de maquila aprobados y vigentes, de las cuales 165 tenían participación de capital brasileño, ya sea exclusivamente de ese origen o combinado con capital de otros países. Eso equivale al 48,7% del universo, aunque no significa que todas esas compañías sean propiedad exclusivamente brasileña.

La Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap) estima, además, que alrededor del 70% del capital invertido en las maquiladoras instaladas proviene de Brasil. Se trata de una estimación del gremio empresarial y no de una estadística oficial consolidada. A esa presencia inversora se suma el mercado: durante el primer semestre de 2026, Brasil recibió el 62% de las exportaciones producidas bajo el régimen de maquila.

La conexión es, por tanto, más profunda que una simple relación entre vendedor y comprador. Capital brasileño participa en una parte importante de las industrias instaladas en Paraguay y, al mismo tiempo, el mercado brasileño absorbe buena parte de su producción. Entre los sectores integrados aparecen las autopartes, cuya relación bilateral también está respaldada por el acuerdo automotor ACE 74 entre Paraguay y Brasil.

El peso brasileño tampoco se limita a la maquila. Un estudio publicado por el Banco Central del Paraguay muestra que Brasil representó el 21% de los flujos de inversión directa recibidos por Paraguay durante el período 2016-2024, la mayor participación por país dentro de ese corte analizado. El indicador mide flujos de inversión durante ese período y no debe confundirse con el stock total de inversión actualmente existente en el país.

Alrededor del 70% del capital invertido en las maquiladoras instaladas proviene de Brasil. Foto: Gentileza.

Una relación que cruza la frontera

La integración también avanza sobre infraestructura física. El Puente de la Integración entre Presidente Franco y Foz de Yguazú comenzó a operar progresivamente y durante 2026 amplió los tipos y horarios de tránsito habilitados. A esto se suma el corredor que conecta Carmelo Peralta con Puerto Murtinho, pieza de la futura ruta bioceánica que pretende vincular el Atlántico brasileño con los puertos del Pacífico atravesando Paraguay y Argentina.

La frontera incorpora, además, una dimensión de seguridad que precede al actual gobierno brasileño. En mayo de 2026 ambos países acordaron profundizar la cooperación contra el lavado de dinero, integrar sistemas migratorios y avanzar en mecanismos policiales vinculados al Corredor Bioceánico, incluido un comando bipartito entre Puerto Murtinho y Carmelo Peralta.

Esa cooperación tiene antecedentes más largos. La Operación Nueva Alianza, desarrollada conjuntamente por la Secretaría Nacional Antidrogas y la Policía Federal brasileña, funciona desde 2012 y llegó en octubre de 2026 a su fase 58. Su continuidad a través de distintas administraciones muestra que una parte de la agenda bilateral de seguridad ya funciona mediante estructuras institucionales que trascienden un mandato presidencial.

La frontera incorpora, además, una dimensión de seguridad que precede al actual gobierno brasileño. Foto: Gentileza.

Continuidad, pero no inmovilidad

La victoria de Lula no reinicia la relación entre Paraguay y Brasil. Tampoco permite concluir que todos los acuerdos seguirán exactamente iguales. Lo que asegura es continuidad en el interlocutor político brasileño en un momento particularmente sensible para Itaipú, mientras los demás vínculos descansan sobre una integración económica, empresarial, territorial e institucional mucho más extensa.

Para Paraguay, el punto inmediato estará en observar cómo esa continuidad se traduce en la negociación del Anexo C y en las condiciones que regirán Itaipú después de 2026. En paralelo seguirán funcionando intereses que ningún resultado electoral elimina de un día para otro: industrias brasileñas instaladas en Paraguay, exportaciones dirigidas al vecino país, inversiones, puentes, corredores comerciales y cooperación fronteriza.

La elección brasileña, por tanto, no redefine por sí sola la relación bilateral, pero sí determina quién representará a Brasil en decisiones todavía abiertas. Con Lula reelecto, Paraguay ya conoce al interlocutor y la posición desde la cual su gobierno comenzó a negociar. Lo que todavía falta conocer —y será decisivo— es el acuerdo que ambos países sean capaces de cerrar.