El cáncer de mama se produce cuando células anormales de la mama comienzan a crecer de manera descontrolada y forman tumores. Aunque es una de las enfermedades que concentra la atención durante Octubre Rosa, la mayoría de los bultos mamarios no son cáncer, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La aparición de una masa o de otro cambio nuevo tampoco permite determinar por sí sola su causa: requiere una evaluación médica.
La prevención y la detección temprana no son lo mismo. Actuar sobre factores de riesgo modificables, como evitar el tabaco y el consumo perjudicial de alcohol o mantener un peso saludable, puede contribuir a reducir el riesgo, pero no garantiza evitar la enfermedad. La mamografía, en cambio, no impide que el cáncer aparezca: busca detectarlo tempranamente, incluso antes de que produzca síntomas perceptibles. En Paraguay, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) recomienda actualmente una mamografía anual desde los 40 años, incluso cuando no existen síntomas.
Los cambios que conviene observar
Un bulto o engrosamiento nuevo en la mama, aunque no produzca dolor, es uno de los motivos para consultar. También deben evaluarse cambios recientes en el tamaño, la forma o el aspecto de una mama, alteraciones o hundimientos de la piel, modificaciones en el pezón o la areola y secreciones anormales, particularmente cuando contienen sangre.
Estos cambios requieren consulta a cualquier edad. Los 40 años marcan el inicio recomendado por el MSPBS para la mamografía anual en mujeres sin síntomas, no una edad mínima para acudir al médico. Si aparece un bulto o cualquier modificación nueva antes de esa edad, corresponde igualmente una evaluación.
La ausencia de dolor tampoco permite descartar una enfermedad. Un tumor maligno puede no doler, por lo que esperar la aparición de dolor no constituye un criterio adecuado para decidir cuándo acudir al médico.
Un bulto o engrosamiento nuevo en la mama, aunque no produzca dolor, es uno de los motivos para consultar. Foto: Gentileza.
Esto no significa que cada modificación observada deba interpretarse como cáncer. Muchas alteraciones mamarias tienen otras causas. La función de la consulta es precisamente determinar qué está provocando el cambio, evitando tanto ignorarlo como asumir anticipadamente un diagnóstico.
Conocer cómo lucen y se sienten normalmente las propias mamas puede facilitar la identificación de una modificación. Sin embargo, esto debe diferenciarse del autoexamen presentado como método de detección: los ensayos clínicos revisados por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos no han demostrado que el autoexamen mamario sistemático reduzca la mortalidad. Por eso, la autoobservación no reemplaza los controles ni la mamografía cuando corresponde.
El riesgo aumenta con la edad
Ser mujer y el aumento de la edad constituyen los principales factores asociados al cáncer de mama. También pueden elevar el riesgo los antecedentes familiares, determinadas mutaciones hereditarias —como BRCA1, BRCA2 y PALB2—, obesidad, consumo perjudicial de alcohol, tabaquismo, ciertas exposiciones previas a radiación y algunos antecedentes reproductivos y hormonales.
Pero no tener antecedentes familiares no significa estar fuera de riesgo. La OMS señala que la mayoría de las mujeres diagnosticadas no posee antecedentes familiares conocidos de cáncer de mama y que alrededor del 80 % de los casos se desarrolla en mujeres sin otro factor de riesgo modificable identificable aparte de ser mujer y tener más de 40 años.
Los datos paraguayos también muestran cómo la mortalidad se concentra a medida que aumenta la edad. Según datos provisorios de la Dirección General de Información Estratégica en Salud (DIGIES), 401 mujeres fallecieron por cáncer de mama durante 2025 y 358 de ellas —el 89,3 %— tenían 45 años o más. El grupo de 70 años y más registró la mayor cantidad, con 134 fallecimientos.
Esto no convierte al cáncer de mama en una enfermedad exclusiva de mujeres mayores. En el mismo año se registraron 43 fallecimientos entre mujeres de 25 a 44 años.
Paraguay registró 401 muertes en 2025
Los datos provisorios de DIGIES muestran que Paraguay registró en 2025 401 defunciones de mujeres por cáncer de mama, equivalentes a una tasa de 12,6 muertes por cada 100.000 mujeres. En 2020 habían sido 491 fallecimientos y una tasa de 16 por cada 100.000.
La comparación muestra una tasa registrada menor que cinco años antes, pero no permite concluir por sí sola qué produjo esa diferencia. Los datos correspondientes a 2024 y 2025 todavía son provisorios y tampoco existe evidencia suficiente para atribuir la variación directamente al aumento de las mamografías u otra intervención específica.
Las cifras también presentan diferencias territoriales. En 2025, Misiones registró una tasa de 22,4 muertes por cada 100.000 mujeres; Paraguarí, 21,3; Ñeembucú, 20,3; Guairá, 18,7; y Boquerón, 15,3. Estas tasas describen la mortalidad registrada durante ese año y no significan que vivir en esos departamentos cause mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Aunque es mucho menos frecuente, el cáncer de mama también puede presentarse en hombres. Los registros provisorios del Subsistema de Información de Estadísticas Vitales (SSIEV) contabilizaron nueve fallecimientos de hombres por cáncer de mama durante 2025.
Mamografía desde los 40
La recomendación vigente del MSPBS establece que las mujeres desde los 40 años deben realizarse una mamografía una vez al año, aunque no presenten síntomas. Quienes tengan antecedentes familiares directos o sean consideradas de alto riesgo deben consultar para determinar individualmente cuándo comenzar los estudios y con qué frecuencia realizarlos.
Desde los 40 años, además, las mujeres pueden acceder a la mamografía en los servicios del Ministerio de Salud sin necesidad de presentar una orden médica.
La mamografía es el principal estudio utilizado para el tamizaje, mientras que la ecografía mamaria cumple una función diferente y puede complementar la evaluación. Una no debe entenderse automáticamente como sustituta de la otra: la necesidad de realizar estudios adicionales depende de cada situación y de la evaluación profesional.
La mamografía tampoco es una prueba infalible. Puede producir falsos positivos y falsos negativos, por lo que una mujer que detecta posteriormente un cambio nuevo debe consultar aunque haya tenido una mamografía normal.
Ser mujer y el aumento de la edad constituyen los principales factores asociados al cáncer de mama. Foto: Gentileza.
Dónde acudir en Paraguay
El sistema público cuenta actualmente con 56 equipos de mamografía operativos distribuidos en diferentes puntos del país, según el MSPBS. El Ministerio informó que en su red se realizaron 68.882 mamografías durante 2025, de las cuales 908 presentaron resultados anormales.
Un resultado anormal no equivale a un diagnóstico de cáncer. Indica la presencia de una alteración que puede requerir otros estudios para determinar de qué se trata.
Entre los centros de referencia se encuentra el Instituto Nacional del Cáncer (INCAN), que dispone de consultas especializadas, mamografía, ecografía mamaria, diagnóstico y tratamiento oncológico. El Ministerio también mantiene una red nacional de servicios de mamografía y mastología.
El Centro Ciudad Mujer, en Villa Elisa, dispone de atención de mastología dentro de su Módulo de Salud Sexual y Reproductiva y capacidad de derivación para estudios diagnósticos. Para las aseguradas del Instituto de Previsión Social, el Hospital Central del IPS y el Hospital Ingavi cuentan también con servicios vinculados a la detección y evaluación mamaria.
Octubre Rosa vuelve visible una enfermedad que requiere atención durante todo el año. La clave no es vivir pendiente de cada cambio ni esperar a sentir síntomas: es conocer las propias mamas, consultar cuando aparece algo diferente y realizar los controles correspondientes a la edad y al riesgo individual. En Paraguay, para las mujeres desde los 40 años, ese control incluye actualmente una mamografía anual.