En septiembre de 2023, una financiera comenzó a recibir dinero del Instituto de Previsión Social (IPS). La primera colocación identificada fue de G. 70.000 millones, recursos que forman parte del patrimonio administrado para los asegurados y jubilados. Tres años después, aquella entidad, convertida en Ueno Bank, encabezaba las colocaciones bancarias de la previsional con G. 2,03 billones (USD 344,6 millones). Pero el recorrido no terminó allí. Al seguir los registros de otras instituciones aparece una cifra mucho mayor: alrededor de USD 850 millones de fondos públicos concentrados en Ueno durante 2026.
La primera entrega de La ruta del dinero, reconstruye ese crecimiento a partir de los registros del IPS y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). También examina lo que ocurrió con los bancos que antes recibían una mayor proporción de las inversiones de la previsional. La ruta permite observar una transformación financiera que coincidió con nuevas tensiones entre grupos empresariales y sectores del poder político.
Miguel Vázquez, empresario vinculado a Ueno Bank y al grupo económico que concentra millonarios fondos públicos.
El primer depósito
El punto de partida está en septiembre de 2023. Ueno operaba entonces como financiera y recibió G. 70.000 millones del IPS mediante certificados de depósito de ahorro. Era el comienzo de una relación que crecería rápidamente.
En 2024, Ueno se transformó en banco e integró a Banco Visión. Esa operación amplió su estructura y resulta fundamental para entender las cifras posteriores: no todo el crecimiento puede atribuirse exclusivamente a nuevas colocaciones del IPS.
Para agosto de 2026, el saldo de la previsional en Ueno alcanzaba G. 2,03 billones, unas 29 veces el monto inicial identificado en septiembre de 2023. El banco había pasado a ocupar el primer lugar entre los receptores de inversiones bancarias del IPS.
Gráfico muestra el crecimiento de los fondos del IPS en Ueno entre 2023 y 2026 y el total de depósitos públicos.
La caja se amplía
El siguiente tramo conduce fuera de la previsional. Los informes del MEF muestran que Ueno se convirtió en uno de los principales bancos receptores de depósitos de instituciones públicas. En marzo de 2026 ya figuraba entre las cuatro entidades que concentraban el 70,7% de los fondos públicos bancarios, junto con el Banco Nacional de Fomento, Continental y Sudameris.
Los registros de 2026 sitúan los recursos públicos en Ueno alrededor de USD 850 millones, incluidos los depósitos del IPS. También aparecen fondos de otras instituciones, entre ellas las binacionales, aunque los datos publicados no permiten reconstruir un saldo único y homogéneo por organismo para agosto.
Los bancos que retrocedieron
Mientras Ueno ampliaba su participación, otros bancos perdían posiciones dentro de la cartera del IPS.

Basa, vinculado a la familia de Horacio Cartes, pasó de G. 959.604 millones en agosto de 2023 a G. 725.766 millones en agosto de 2026. La caída fue del 24,4%. No fue el único: Sudameris, GNB, Atlas y Continental también registraron saldos inferiores a los de tres años antes.
Del banco al poder
La ruta financiera terminó cruzándose con una disputa política. En septiembre de 2026, senadores cartistas impulsaron pedidos de informes al Banco Central del Paraguay (BCP) sobre Ueno, sus operaciones con empresas vinculadas y la actuación del organismo supervisor.
El conflicto coincidió con el distanciamiento entre sectores del cartismo y el entorno del presidente Santiago Peña.
Ueno ha defendido sus operaciones y el IPS ha sostenido que sus colocaciones se realizan mediante procedimientos competitivos sujetos a requisitos financieros.
La primera ruta permite identificar el punto de partida, el crecimiento y los cambios entre bancos. Pero abre una segunda línea de investigación: qué otras empresas vinculadas a los propietarios de Ueno mantienen contratos con instituciones públicas, cuánto dinero recibieron y mediante qué adjudicaciones.