Paraguay importa marihuana de EE. UU. para abastecer el mercado brasileño

Al menos 1,19 toneladas de cannabis extranjero aparecen en registros oficiales desde 2020 al sumar tres grandes casos de 2026. La mayoría procede de EE. UU. y parte utiliza Paraguay como vía hacia Brasil.

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Investigaciones 17/8/26
Planta de cannabis con flores en etapa avanzada de cultivo.

Durante décadas, Paraguay fue uno de los grandes productores de marihuana de la región, con Brasil como principal mercado. Esa ruta ahora también funciona al revés. Cannabis denominado “premium” por la SENAD, con mayor concentración de THC, llega desde Estados Unidos y utiliza Paraguay como destino o vía hacia el mercado brasileño. Mientras tanto, la respuesta estatal sigue apoyada fuertemente en erradicar y quemar cultivos. Jorge Iliou, director de DINAVISA, reconoció a Parámetro que la producción medicinal nacional todavía “no está madura” y que durante años la regulación se concentró demasiado en el CBD, limitando el estudio de otros componentes de una planta que Paraguay produce desde hace décadas.

La ruta se invirtió

Un informe de la SENAD entregado a nuestro medio registra 472,7 kilos de cannabis y derivados procedentes del exterior entre 2020 y 2025. Unos 438 kilos, el 92,7%, procedían de Estados Unidos. Portugal aparece muy por detrás, con unos 34 kilos, y Colombia de manera marginal.

Agente de la SENAD quema plantas de marihuana durante un operativo de erradicación.

En 2026 aparecieron cargas de otra escala. La Operación Air Box detectó 147,4 kilos procedentes de Estados Unidos y la Fiscalía señaló como destino final presunto el mercado brasileño. Otro procedimiento interceptó un jet llegado desde Miami, vía Panamá, con 261,6 kilos. El 28 de julio, SENAD halló otros 311 kilos ocultos en dos vehículos importados desde Miami y calculó su valor en Brasil en unos USD 4,3 millones.

Entre 2020 y 2025, la base de la SENAD registra 472,7 kilos de cannabis y derivados provenientes del exterior. A esa cantidad se suman tres grandes procedimientos de 2026: 147,4 kilos en la Operación Air Box, 261,6 kilos transportados en un jet procedente de Miami y otros 311 kilos ocultos en vehículos importados desde esa ciudad. Solo estos registros elevan el piso documentado a 1.192,7 kilos, sin contar otras encomiendas detectadas por la SENAD durante este año.

Tampoco ingresa un solo producto. Los procedimientos incluyen flores de alta potencia, wax o cera, aceites, semillas y extractos. El wax es una resina concentrada que, según SENAD, puede superar el 90% de THC y comercializarse en Brasil hasta por USD 4.000 el kilo. También fueron detectados aceites concentrados y semillas destinadas presumiblemente al cultivo.

Otro segmento del mercado

Esto no demuestra que la marihuana estadounidense haya desplazado a la paraguaya. Muestra la aparición de otro segmento, de mayor concentración y valor.

La propia SENAD reconoce que existe un mercado dirigido principalmente a Brasil que busca variedades con alta concentración de THC diferentes de la marihuana tradicional. En otros procedimientos describe estos productos como cannabis de “alta genética” y señala directamente al mercado brasileño como destino final.

Parte de esa diferencia se explica por cómo evolucionó la industria en mercados donde el cannabis medicinal o de uso adulto fue regulado. Allí avanzaron la selección genética, los cultivos controlados y la producción de concentrados. El cultivo indoor permite manejar luz, temperatura y otras variables, pero requiere mucha electricidad.

Ahí Paraguay tiene una ventaja potencial poco explotada: abundante energía hidroeléctrica para una industria intensiva en electricidad. Sumada a su experiencia agrícola y condiciones productivas, esa disponibilidad podría ser competitiva si el país desarrollara investigación, genética y producción regulada.

Quemar sigue siendo la receta

Paraguay, sin embargo, mantiene una estrategia sostenida de erradicación. En julio de 2026, por ejemplo, SENAD informó la eliminación de 135 toneladas en Concepción y presentó el operativo como parte de su política para afectar la capacidad de las organizaciones criminales. Brasil seguía siendo señalado como principal destino de esa producción.

La SENAD interceptó un jet procedente de Miami con 261 kilos de marihuana premium y detuvo a un estadounidense.

Los operativos destruyen cultivos y cargamentos concretos, pero el mercado continúa. La marihuana paraguaya sigue saliendo hacia Brasil y, al mismo tiempo, cannabis estadounidense entra por Paraguay para abastecer mercados locales o continuar hacia ese país.

A esa realidad se suman las denuncias que desde hace años realizan campesinos de zonas productoras sobre pagos a autoridades de control para poder mantener parcelas de marihuana, una práctica que expone otra contradicción del modelo represivo: la prohibición también puede generar espacios para corrupción y protección clandestina.

Décadas de operaciones consiguieron destruir enormes cantidades de cannabis. No consiguieron hacer desaparecer la producción ni la demanda. La política pública continúa midiendo buena parte de sus resultados en hectáreas eliminadas, toneladas incineradas e incautaciones.

Una ley que tardó

Paraguay cuenta desde 2017 con la Ley 6007 de cannabis medicinal, pero tener una ley no significó desarrollar inmediatamente investigación, productos ni una industria nacional.

Iliou reconoce esa deuda. Explicó a Parámetro que faltó “mayor claridad” en las restricciones y autorizaciones y que el marco anterior se apoyaba demasiado en el CBD. Para el director de DINAVISA, era necesario permitir que pudieran estudiarse todos los cannabinoides presentes en la planta.

El cambio llegó a fines de 2025. La Resolución 488 de DINAVISA creó un plan piloto que permite trabajar con THC, CBD y otros cannabinoides, bajo exigencias de investigación, trazabilidad, seguridad y farmacovigilancia.

Iliou sostiene que ahora el escenario es diferente. Define el marco actual como “claro, transparente y previsible” y considera que Paraguay puede dar “un gran salto” en los próximos meses y años.

El tiempo también juega. Paraguay tiene tierra, experiencia agrícola, energía disponible y una regulación que finalmente comienza a abrirse a una investigación más amplia. Pero mientras mantuvo buena parte de sus esfuerzos concentrados en perseguir y destruir cultivos, otros mercados avanzaron en genética, tecnología y productos de mayor valor.

Eso no significa que la marihuana paraguaya haya perdido hoy el mercado brasileño. Pero si Paraguay no desarrolla una política capaz de transformar sus ventajas en investigación, genética e industria regulada, su producto tradicional corre el riesgo de perder competitividad frente a un mercado global cada vez más desarrollado.

Mientras Paraguay sigue quemando toneladas, cannabis producido en otros mercados recorre miles de kilómetros para llegar a la misma región que históricamente abasteció la producción paraguaya. La ruta cambió antes que la política.

Imagen del reportero