La unión heterogénea llevó al tercer espacio a seis bancas en Asunción

Unidos por Asunción reunió distintas corrientes y consiguió seis bancas, dos más que el tercer espacio en 2021. Una simulación sugiere que competir por separado habría dado una banca adicional a la ANR.

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Política 08/10/26
La unión heterogénea amplió el tercer espacio en Asunción

La Alianza Unidos por Asunción reunió en una sola boleta a sectores que no comparten necesariamente una misma mirada ideológica, pero encontraron un objetivo electoral común. Patria Querida, el Partido Democrático Progresista (PDP) y el Partido País Solidario (PPS), junto con otras agrupaciones, llegaron a las municipales del 4 de octubre con una lista que consiguió seis concejales y se convirtió en la segunda fuerza de la Junta Municipal. El resultado amplió la representación del tercer espacio frente a 2021 y dejó al PLRA en tercer lugar, aunque la ANR conservó la mayoría con 15 de las 24 bancas.

La nómina combina a referentes liberales conservadores con un historial de denuncias sobre el gasto municipal, perfiles técnicos vinculados a la auditoría contable y la movilidad urbana, y representantes del progresismo social con agenda de género y derechos laborales. Esa amplitud permitió ofrecer distintas opciones dentro de una misma lista. Ahora, el acuerdo electoral tendrá que traducirse en una convivencia legislativa frente a una mayoría colorada y una Intendencia encabezada por Soledad Núñez.

Seis bancas, tres sellos

Álvaro Grau, Sebastián Garay y Pablo Callizo, los tres de Patria Querida; Mauricio Maluff y Maximiliano Seiferheld, del PDP; y Noelia Díaz, del PPS, ocuparán los seis lugares obtenidos por la Lista 3. En el corte preliminar utilizado para este análisis, Unidos por Asunción reunió 65.505 votos, detrás de la ANR, con 149.231, y por delante del PLRA, con 36.338.

El reparto interno de esos lugares no se definió por partido, sino por voto preferencial, el sistema que permite elegir a un candidato dentro de una lista desbloqueada. Grau encabezó esa tabla con 13.531 preferencias, seguido por Garay, con 9.490; Maluff, con 7.379; Callizo, con 5.386; Seiferheld, con 5.148; y Díaz, con 4.653. Estas cifras corresponden al corte preliminar, no a la proclamación definitiva.

Aunque los seis electos pertenecen a tres partidos, la alianza fue más amplia. También participaron agrupaciones que no consiguieron representación entre los titulares. La lista común permitió que los votos dirigidos a distintos candidatos contribuyeran al total utilizado para distribuir las bancas mediante D’Hondt.

De cuatro a seis bancas

La comparación con 2021 ayuda a dimensionar el resultado. En aquellas elecciones, el tercer espacio asunceno, entendido como las fuerzas por fuera de la ANR y el PLRA, llegó dividido en distintas listas. Patria Querida consiguió tres bancas con Pablo Callizo, que reunió 5.021 preferencias; Paulina Serrano, con 4.620; y Álvaro Grau, con 4.252. La Alianza Encuentro Ciudadano sumó una cuarta con Jazmín Galeano, que obtuvo 4.623.

En 2026, Patria Querida integró sus candidatos a Unidos por Asunción junto con el PDP, el PPS, Participación Ciudadana y otras agrupaciones. El tercer espacio pasó de cuatro a seis concejales y quedó por encima del liberalismo en la Junta. La comparación expresa un crecimiento de esa representación, aunque las fuerzas y candidaturas de ambas elecciones no fueron idénticas.

El avance tampoco alteró el control colorado del cuerpo legislativo. La ANR mantuvo 15 bancas, frente a seis de Unidos por Asunción y tres del PLRA. La alianza ganó peso político, pero necesitará acuerdos para convertir sus propuestas en decisiones municipales.

Qué habría pasado por separado

Para explorar un escenario alternativo, la simulación propuesta utiliza una distribución de 62% para Patria Querida, 28% para el PDP y 10% para el PPS, proyectada sobre los 65.505 votos de la alianza. Bajo ese supuesto, Patria Querida reuniría unos 40.600 votos, el PDP alrededor de 18.300 y el PPS unos 6.600.

Se trata de una estimación simplificada. Esa distribución no incorpora por separado a todos los integrantes de la lista ni permite saber cómo habrían votado los electores si cada partido hubiera presentado su propia boleta. Sirve para observar un posible efecto de la fragmentación, sin convertirlo en un resultado comprobado.

Aplicando D’Hondt a ese escenario y manteniendo los votos preliminares citados de la ANR y el PLRA, el reparto sería de 16 concejales colorados, tres liberales, cuatro de Patria Querida y uno del PDP. País Solidario quedaría sin banca. Si se conservara el orden de preferencias dentro de cada partido, Seiferheld y Díaz no ingresarían.

La diferencia tendría dos beneficiarios. La ANR sumaría una banca y Patria Querida también, mientras el PDP perdería un lugar y el PPS quedaría afuera. El conjunto de fuerzas que ahora tiene seis representantes bajaría a cinco. Bajo esta simulación, la unión habría conservado una banca frente al coloradismo, aunque el efecto interno sería distinto para cada partido.

Qué ganó el progresismo

La composición heterogénea ofreció a los electores referentes de distintas corrientes bajo una misma boleta. Un votante liberal conservador pudo elegir a Grau o Callizo, mientras otro con una agenda social encontró en Díaz o Maluff una opción más cercana. Ambos votos contribuyeron al total de la Lista 3, aun cuando sus candidatos pudieran diferir en temas políticos o de gestión.

El progresismo fue el sector más favorecido dentro del escenario planteado. El PDP y el PPS consiguieron tres bancas, frente a la única que obtendrían por separado en la simulación. Patria Querida, en cambio, tendría cuatro lugares en ese cálculo y consiguió tres dentro de la alianza. Esa diferencia no prueba que el partido haya cedido deliberadamente una banca, pero muestra cómo una lista común puede modificar el reparto entre sus integrantes.

La unión permitió ampliar la representación compartida y reunir agendas que antes competían desde espacios distintos. El desafío será sostener esa coordinación durante la gestión de Núñez, cuando lleguen las discusiones sobre presupuesto, servicios y fiscalización. La alianza tendrá seis voces en la Junta; su capacidad política dependerá de cuánto puedan actuar en conjunto.