La elección municipal de Asunción dejó un resultado contrapuesto entre el Ejecutivo y el Legislativo comunal. Según los datos del TREP del TSJE, con el 99,92% de las mesas procesadas, la nómina de candidatos a la Junta Municipal de la ANR (Lista 1) acumuló 149.231 votos, mientras que su candidato a intendente, Camilo Pérez, cosechó 128.301, una diferencia de 20.930 sufragios entre ambas categorías dentro del propio Partido Colorado.
La diferencia entre las papeletas
Camilo recibió 20.930 votos menos que la lista colorada para la Junta Municipal.
Ese contraste coincide, en el otro extremo del tablero, con un movimiento inverso a favor de la intendenta electa, Soledad Núñez, de la Alianza Juntos por Asunción. Núñez sumó 133.325 votos para la Intendencia, mientras que las dos principales fuerzas opositoras que lograron bancas en la Junta Municipal, la Alianza Unidos por Asunción (65.505 votos) y el PLRA (36.338 votos), reunieron entre ambas 101.843 sufragios.
La intendenta electa superó por 31.482 votos a la suma de esas dos listas, una diferencia que podría encontrar su explicación en el aporte adicional de electores que, en el ámbito legislativo, dirigieron su voto hacia otras agrupaciones, incluida la ANR.
El movimiento resulta inverso en cada bloque. Entre los colorados, la boleta legislativa superó a la ejecutiva. Entre los opositores, ocurrió lo contrario: la candidata a intendenta superó con holgura a la suma de las listas legislativas que la respaldaban.
Los votos adicionales de Núñez
El análisis de ambos fenómenos permite plantear varios componentes detrás del triunfo de Núñez.
Sole Núñez se impuso en Asunción con 133.325 votos y una ventaja de 5.024 sobre Camilo Pérez.
En primer término, una parte de los electores que acompañaron a la lista de concejales colorados podría haber optado por Soledad Núñez, en lo que podría interpretarse como un castigo a la gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez y a la continuidad que representaba el candidato oficialista.
En segundo término, los 31.482 votos de diferencia entre Sole y las dos listas de concejales que la respaldaban podrían incluir el aporte de electores independientes y simpatizantes de partidos menores, entre ellos el Partido Demócrata Cristiano, UNACE y Patria Soñada, que no alcanzaron representación en la Junta y pudieron haber visto en Núñez a la opción con mayores posibilidades de derrotar a la ANR.
Camilo denuncia una traición interna
La explicación de la diferencia de votos también puede tener un origen más doméstico, vinculado a la interna partidaria de la ANR. Camilo Pérez llegó a la candidatura tras imponerse en junio a Arnaldo Samaniego, referente tradicional de las seccionales coloradas asuncenas. En el corte preliminar citado, Pérez obtuvo 80.331 votos contra 42.807.
Esa disputa pudo haber dejado estructuras locales no del todo alineadas detrás de un candidato sin trayectoria electoral previa. El propio Pérez, tras reconocer el triunfo de Núñez, habló de una “tremenda traición” por parte de algunos candidatos a concejales colorados, a quienes responsabilizó del cruce de votos.
Una interpretación que podría explicar la reacción de Camilo es que el aparato electoral del Partido Colorado en Asunción habría priorizado la movilización de votos hacia las candidaturas a concejales, dejando la papeleta de la Intendencia con un menor grado de compromiso orgánico.
Según esta lectura, los dirigentes de seccional y referentes barriales vinculados a los postulantes a la Junta Municipal se habrían enfocado en asegurar la marcación para su referente legislativo, dejando la elección de intendente a criterio de cada votante. Esa dinámica, combinada con las fricciones internas, podría explicar la diferencia entre el resultado de Camilo y la solidez de la lista colorada para la Junta.
La ANR conserva el control de la Junta
Pese a la derrota en la Intendencia, el Partido Colorado alcanza 15 de las 24 bancas de la Junta Municipal, según la distribución preliminar mediante el sistema de representación proporcional D’Hondt.
La oposición, repartida entre la Alianza Unidos por Asunción (seis bancas) y el PLRA (tres), queda con nueve concejales, lo que obliga a la nueva intendenta a construir acuerdos con un legislativo de mayoría colorada para aprobar presupuestos, ordenanzas y proyectos.