Día del Folclore: 6 cosas que hacemos los paraguayos y vienen de nuestra tradición

Cada 22 de agosto se celebra el Día Nacional del Folclore Paraguayo. Más allá de la música y la danza, el tereré, los ñe'enga, los káso, las comidas y otras costumbres cotidianas también mantienen viva esa tradición.

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Cultura 20/8/26
Bailarinas presentan una danza tradicional paraguaya

No hace falta esperar un festival ni ponerse un traje tradicional para encontrarse con el folclore. Puede aparecer temprano, cuando alguien machaca remedios yuyos para el tereré; al mediodía, en una receta aprendida de la abuela; o de noche, cuando vuelve una historia del Pombero. Desde 2021, la Ley 6864 declara oficialmente cada 22 de agosto como Día Nacional del Folclore Paraguayo, en homenaje a las tradiciones y creencias populares que mantienen la identidad del país.

El tereré y el pohã ñana forman parte de una tradición transmitida entre generaciones en Paraguay

El tereré y los yuyos

1. Tomar tereré. Hay una rutina que conocemos casi de memoria: preparar el agua, cargar la yerba, cebar y pasar la guampa. En 2020, la UNESCO inscribió las prácticas y saberes tradicionales del tereré en la cultura del pohã ñana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento incluye también los saberes sobre plantas medicinales y su preparación.

2. Soltar un ñe'enga. El ñe'enga, usado para aconsejar, bromear o explicar una situación con pocas palabras, figura entre las manifestaciones del folclore paraguayo reconocidas por instituciones culturales del país.

Historias que sobreviven

3. Contar un káso. Perurima y Pychãichi aparecen expresamente entre los káso ñemombe'u citados por la Secretaría Nacional de Cultura. A ellos se suman mitos como Jasy Jatere, Luisõ o el Pombero. Son relatos que sobrevivieron de boca en boca. Esa transmisión oral es justamente una de las formas más antiguas del folclore.

4. Mantener creencias populares. Supersticiones, religiosidad popular y prácticas ligadas a determinadas fechas también forman parte de este universo. Un ejemplo muy visible es el San Juan Ára. En junio de 2026, la Secretaría Nacional de Cultura declaró la Fiesta de San Juan Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, incluyendo juegos como kambuchi jejoka, paila jeheréi, toro candil y pelota tata.

La tradición también se come

5. Cocinar recetas heredadas. Mbeju, sopa paraguaya, vori vori, pastel mandi'o o pajagua mascada no son solamente platos típicos. En sus formas de preparación hay conocimientos familiares que se repiten y se modifican con el tiempo. La Secretaría Nacional de Cultura reconoce a la gastronomía tradicional como parte de esa memoria colectiva.

6. Escuchar, tocar o bailar música paraguaya. El arpa, la polca, la danza y la guarania también forman parte del folclore. Algunas expresiones incluso alcanzaron reconocimiento internacional: la guarania ingresó en 2024 a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Y la lista no termina en seis. El ñandutí, el ao po'i, la cerámica, los juegos tradicionales, las fiestas populares, la medicina natural y otras artesanías forman parte del mismo mapa cultural. Algunas prácticas cambiaron, otras perdieron espacio y muchas siguen tan incorporadas a la rutina que rara vez pensamos en ellas como folclore. Tal vez ahí esté su mayor fuerza: siguen vivas porque todavía hay alguien que las prepara, las dice, las toca, las cree o las vuelve a contar.