La FIFA puso sobre la mesa una de las reformas económicas más importantes de su historia. La organización presidida por Gianni Infantino busca captar hasta US$ 4.200 millones mediante el ingreso de inversores privados a una nueva empresa que administrará los principales negocios comerciales de sus competiciones. Con esos recursos, asegura que ampliará el financiamiento destinado a las 211 asociaciones miembro, aunque la iniciativa ya generó un fuerte debate dentro del fútbol mundial.
Una nueva empresa para el negocio del fútbol
El proyecto contempla la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una subsidiaria que concentrará la explotación comercial del Mundial masculino, el Mundial femenino, el Mundial de Clubes y otras competiciones organizadas por la FIFA.
En esa empresa se agruparán activos como los derechos de televisión, los contratos de patrocinio, las licencias comerciales, la venta de entradas y otros ingresos vinculados a los torneos.
La FIFA estima que la nueva sociedad tendrá un valor cercano a US$ 20.000 millones y estudia vender hasta un 20% de participación a inversores privados. De concretarse esa operación, recaudaría alrededor de US$ 4.200 millones.
Según la entidad, los nuevos socios no tendrán poder sobre las reglas del fútbol, los formatos de competencia ni las decisiones deportivas. La FIFA conservaría el control de la empresa y de la organización de los torneos.
¿Qué significa para la APF?
El principal argumento de la FIFA es que el dinero permitirá aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol.
La propuesta crea el programa FIFA Fast Forward, que permitirá a cada asociación miembro solicitar hasta US$ 20 millones para proyectos especiales, como infraestructura, estadios o centros de entrenamiento.
Además, plantea incrementar el financiamiento del programa FIFA Forward, que pasaría de US$ 8 millones a US$ 20 millones por asociación para el ciclo 2027-2030.
Si la propuesta es aprobada por las asociaciones miembro, la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) podría acceder a esos nuevos fondos, siempre que presente proyectos y cumpla con las condiciones establecidas por la FIFA.
El rechazo desde Europa
La iniciativa no cayó bien en todos los sectores del fútbol.
La UEFA cuestionó que una reforma de este alcance avanzara sin una consulta amplia y advirtió que la incorporación de inversores privados puede modificar los incentivos económicos de las competiciones, generando presión para aumentar la cantidad de torneos y maximizar los ingresos comerciales.
Desde la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también pidieron más tiempo para estudiar las implicancias financieras y jurídicas del proyecto, mientras que la Concacaf reclamó un debate más amplio antes de adoptar una decisión.
La propuesta todavía debe ser aprobada por las 211 asociaciones miembro de la FIFA. Si obtiene el respaldo necesario, marcará un cambio inédito: por primera vez, inversores privados participarán del negocio comercial de las principales competiciones organizadas por el máximo organismo del fútbol mundial.