Cada vez que se anuncia un episodio de El Niño, reaparecen los pronósticos sobre inundaciones, sequías, calor extremo o pérdidas millonarias. Algunos parten de riesgos reales; otros simplifican tanto el fenómeno que parece explicar todo lo que ocurre en el clima. La ciencia, sin embargo, cuenta una historia bastante más compleja.
El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial permanecen más cálidas de lo normal durante varios meses. Su contraparte es La Niña, que aparece cuando esas mismas aguas se enfrían. Ambos forman parte de un ciclo natural del clima que modifica la circulación de la atmósfera y puede influir en el comportamiento de las lluvias y las temperaturas en distintas partes del mundo, incluido Paraguay.
Conocer cómo funciona no sirve para alimentar el miedo, sino para entender mejor las alertas y prepararnos con más información. Estas son seis frases que probablemente escuchaste sobre El Niño y lo que realmente dice la ciencia.
Imagen de NOAA que compara El Niño y La Niña según las anomalías de temperatura en la superficie del océano Pacífico.
Seis frases que probablemente escuchaste sobre El Niño
"Todo es culpa de El Niño"
Es una de las frases más repetidas cuando ocurre una inundación, una sequía o una ola de calor. Sin embargo, los científicos saben que un solo fenómeno rara vez explica por sí mismo un evento extremo.
El Niño puede modificar las condiciones de la atmósfera y aumentar la probabilidad de determinados escenarios, pero antes de atribuirle una tormenta o una sequía, los investigadores analizan muchos otros factores que también influyen en el clima.
"Se viene un año catastrófico"
Cada nuevo episodio suele venir acompañado de mensajes que anuncian un desastre inevitable. Sin embargo, ese no es el lenguaje que utiliza la ciencia.
Los pronósticos climáticos expresan probabilidades, no certezas. Un episodio fuerte puede tener impactos importantes en algunas regiones y efectos mucho menores en otras. Incluso dos eventos similares pueden producir consecuencias distintas.
"El Niño llegó a Paraguay"
Es una expresión muy utilizada, aunque no describe exactamente lo que ocurre.
El fenómeno se desarrolla en el océano Pacífico ecuatorial. Lo que puede sentirse en Paraguay son algunos cambios en la circulación de la atmósfera que aumentan la probabilidad de determinados patrones de lluvia o temperatura.
"Todas las tormentas tienen que ver con El Niño"
No necesariamente. Incluso durante un episodio de El Niño pueden registrarse semanas secas o tormentas que no guardan relación con este fenómeno.
Los especialistas recuerdan que el tiempo cambia todos los días y que una tormenta puede formarse por distintos procesos atmosféricos. El Niño es solo una pieza dentro de un sistema mucho más amplio.
"El Niño está detrás de todo el calor"
Durante un episodio de El Niño algunos lugares pueden registrar temperaturas más altas de lo habitual.
Pero eso no significa que cada ola de calor o cada récord de temperatura tenga una única explicación. Los científicos estudian cada caso antes de atribuirlo a un fenómeno determinado.
"Si hay una alerta, el desastre es inevitable"
Cuando la NOAA, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) o los servicios meteorológicos anuncian un episodio de El Niño, no están prediciendo una tragedia.
Lo que hacen es advertir que algunos escenarios son más probables que otros. Esa información permite planificar mejor, prepararse con tiempo y reducir riesgos.
Entender también es una forma de prevenir
El Niño seguirá formando parte del funcionamiento natural del clima. Lo importante no es temerle, sino comprender qué puede ocurrir y qué no.
Las alertas científicas existen para ayudarnos a tomar mejores decisiones, no para generar miedo. Cuanto mejor entendamos estos fenómenos, más preparados estaremos para responder cuando realmente sea necesario.