¿Qué dice la ciencia sobre andar en bicicleta? Estos son sus principales beneficios

Durante décadas, la ciencia estudió cómo influye la bicicleta en la salud. Hoy existe evidencia sólida de que pedalear con frecuencia ayuda a cuidar el corazón, el cerebro y el bienestar físico y emocional.

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Bienestar 08/7/26
La bicicleta, una aliada para la salud

Hay actividades tan simples que muchas veces pasamos por alto todo lo que pueden aportar a nuestra salud. Andar en bicicleta es una de ellas. Lo que para algunos es un paseo, una forma de trasladarse o simplemente un momento para despejar la mente, para la ciencia es una de las actividades físicas con más beneficios demostrados. Décadas de estudios muestran que pedalear con frecuencia fortalece el corazón, beneficia al cerebro, ayuda a controlar el estrés y contribuye a prevenir diversas enfermedades. La mejor parte es que no hace falta ser un deportista ni recorrer largas distancias para obtener esos beneficios: empezar suele ser mucho más fácil de lo que imaginamos.

Un corazón más sano

Si hay un beneficio ampliamente demostrado, es el que recibe el corazón. Pedalear fortalece el sistema cardiovascular, mejora la circulación y ayuda a controlar la presión arterial, el colesterol y el peso corporal. Todo eso se traduce en un menor riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares.

Por esa razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye a la bicicleta entre las actividades físicas recomendadas para prevenir enfermedades crónicas. La clave no está en recorrer largas distancias, sino en convertirla en un hábito.

El cerebro también gana

La bicicleta no solo fortalece los músculos. También beneficia al cerebro. Durante el ejercicio aumenta el flujo de sangre y oxígeno, favoreciendo funciones como la memoria, la concentración y el aprendizaje.

Además, distintos estudios muestran que la actividad física regular estimula procesos relacionados con la producción de endorfinas, serotonina y dopamina, sustancias asociadas con el bienestar y la motivación. Al mismo tiempo, contribuye a mantener bajo control el cortisol, la hormona vinculada al estrés cuando permanece elevada durante mucho tiempo. Por eso muchas personas sienten que, después de pedalear, vuelven a casa más relajadas y con la mente más despejada.

No hace falta ser un profesional

Existe la idea de que para andar en bicicleta hay que tener ropa técnica, una bicicleta costosa o entrenar como un deportista. La ciencia dice otra cosa. Los beneficios aparecen mucho antes.

Una bicicleta segura, un casco y ropa cómoda son suficientes para empezar. El resto del equipamiento puede llegar con el tiempo, si la actividad se convierte en un pasatiempo o en un deporte. Lo realmente importante es la constancia. La propia OMS recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, una meta que muchas personas pueden alcanzar utilizando la bicicleta en sus desplazamientos diarios.

Una oportunidad para Paraguay

Cada vez más ciudades del mundo promueven el uso de la bicicleta porque mejora la salud de las personas y también reduce la contaminación y el tránsito. En Paraguay todavía quedan desafíos importantes, especialmente en materia de seguridad vial, pero la infraestructura comienza a crecer.

Actualmente existen alrededor de 77 kilómetros de bicisendas, distribuidos entre la Costanera de Asunción (18 km), la Costanera Sur (9 km), la ciclovía Asunción–Fernando de la Mora (30 km), la Ruta D075 y la nueva bicisenda sobre la Ruta PY09, entre Falcón y Remanso (20 km).

La ciencia ya hizo su parte y mostró que pedalear hace bien. Ahora el desafío es seguir construyendo ciudades donde cada vez más personas puedan elegir la bicicleta de forma segura.

Datos clave para andar en bicicleta

  • No hace falta ser un ciclista profesional para obtener beneficios.

  • La constancia vale más que la intensidad.

  • Una bicicleta, un casco y ropa cómoda son suficientes para comenzar.

  • Entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada ya generan beneficios para la salud.

  • Paraguay cuenta actualmente con unos 77 kilómetros de bicisendas, una red que sigue creciendo.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS); British Medical Journal (BMJ); The Lancet; American Heart Association.