La FIFA vendió el Mundial 2026 como una celebración sin precedentes: 48 selecciones, tres países anfitriones y millones de aficionados viajando por Norteamérica. Sin embargo, antes de que el torneo encontrara sus primeras historias dentro de la cancha, comenzaron a multiplicarse los problemas fuera de ella. Aeropuertos, consulados y oficinas migratorias pasaron a ocupar un lugar inesperado en la conversación mundialista.

Delegaciones bajo sospecha
El caso más delicado fue el de Irán. Mientras los jugadores recibieron autorización para competir, parte de su entorno federativo encontró dificultades para ingresar a Estados Unidos. La solución fue instalar la base de operaciones en Tijuana, México, y cruzar la frontera únicamente para los partidos. Una logística inédita para un Mundial.
Las complicaciones también alcanzaron a Irak. El delantero Aymen Hussein fue sometido a controles adicionales antes de poder ingresar al país. La controversia llegó incluso al arbitraje: el somalí Omar Abdulkadir Artan, árbitro FIFA designado para el torneo, no pudo ingresar a territorio estadounidense pese a formar parte de la organización oficial del campeonato.
La situación dejó expuesta una realidad incómoda para la FIFA. Como reconoció Gianni Infantino, la organización puede organizar el torneo, pero no decidir quién entra o no a los países anfitriones.

Omar Abdulkadir Artan, árbitro FIFA designado para el torneo
Los hinchas también quedaron afuera
Los problemas no afectaron únicamente a jugadores y dirigentes. En Argentina, decenas de aficionados denunciaron haber recibido negativas de visa pese a contar con entradas, reservas y pasajes comprados.
La situación alcanzó tal nivel de visibilidad que la empresa argentina Newsan, fabricante de los televisores Noblex, lanzó una campaña para regalar televisores a los primeros cien hinchas que demostraran haber sido rechazados por las autoridades estadounidenses. La iniciativa se convirtió en noticia internacional y terminó reflejando una realidad incómoda: para algunos aficionados, el Mundial terminó antes de empezar
Las quejas también llegaron desde África. Organizaciones de aficionados de Costa de Marfil denunciaron que cientos de seguidores no pudieron obtener visas para viajar al Mundial. Situaciones similares fueron reportadas por grupos de Senegal, cuyos integrantes debieron cancelar viajes, reservas y entradas ya adquiridas.
El problema fue tan visible que Washington terminó eliminando una polémica garantía económica de 15.000 dólares que inicialmente podía afectar a viajeros de varios países africanos. Aun así, las dificultades continuaron durante los días previos al torneo.

Hinchas argentinos rechazados, ganan televisores
La polémica llegó hasta el idioma
Ni siquiera las conferencias de prensa escaparon al debate. Durante los primeros días del Mundial, periodistas denunciaron que no podían formular preguntas en español en algunas ruedas de prensa debido a la falta de traducción simultánea.
La situación generó especial malestar porque México es uno de los países anfitriones y porque el español es el segundo idioma más hablado en Estados Unidos. El episodio más comentado involucró a Achraf Hakimi y Vinicius Júnior, dos futbolistas que dominan el español pero que inicialmente no podían responder preguntas en ese idioma dentro del protocolo oficial.
Las críticas obligaron a reaccionar a la FIFA. Este 15 de junio el organismo anunció la incorporación de traductores de español en todas las conferencias oficiales, incluso cuando no participen selecciones hispanohablantes.

Achraf Hakimi utiliza el traductor tras ser preguntado en inglés en la rueda de prensa.
El torneo que ya tuvo que corregirse
Todavía falta más de un mes para la final. Sin embargo, el Mundial ya dejó una enseñanza inesperada. La discusión no gira únicamente alrededor de candidatos al título, figuras o resultados. También se debate quién puede ingresar, quién puede viajar y hasta en qué idioma puede hablar.
La Copa que prometía derribar fronteras descubrió muy pronto que algunas siguen ahí. Y antes de que se definan los campeones, una parte importante de la historia del Mundial 2026 ya se escribió lejos de los estadios.