El Ministerio de Industria y Comercio (MIC) lanzó la plataforma digital “Avanza MIPYMES”, una herramienta que busca integrar a las micro, pequeñas y medianas empresas al sistema financiero formal. El objetivo es simplificar el acceso al crédito y promover la formalización en un sector donde gran parte de los negocios aún opera fuera del circuito bancario.
El lanzamiento posiciona a la digitalización como eje para reducir barreras históricas de acceso a financiamiento. Sin embargo, el desafío no se limita a la tecnología: el verdadero impacto dependerá de la capacidad de las empresas para entender y utilizar estas herramientas en su operación diaria.
Qué propone la plataforma
“Avanza MIPYMES” centraliza servicios, información y herramientas en un solo portal digital. Entre sus principales componentes se destaca la Cuenta Básica MIPYMES, que permitirá a las empresas abrir cuentas bancarias de manera simplificada utilizando la Cédula MIPYME como validación.
Este documento certifica que la empresa está registrada en instituciones clave como la administración tributaria y el sistema de seguridad social, lo que facilita su integración al sistema financiero. La herramienta apunta a resolver problemas estructurales como la mezcla de finanzas personales y empresariales, y la falta de historial crediticio.
Trabajadora del rubro gastronómico
Acceso al crédito y formalización
Durante el lanzamiento, autoridades del MIC señalaron que el principal obstáculo para el crecimiento de las Mipymes es el acceso limitado al financiamiento formal, lo que afecta la rentabilidad, restringe la expansión y reduce la generación de empleo.
En ese contexto, el Gobierno plantea la formalización como eje central —no con fines recaudatorios— sino como condición para integrarse al sistema financiero. La propuesta combina herramientas digitales que simplifican trámites con una estrategia para mejorar la gestión empresarial.
Uno de los datos más relevantes refleja la magnitud del problema: cerca del 47% de las microempresas no cuenta con una cuenta bancaria empresarial, lo que deja a casi la mitad del sector fuera del circuito formal. Esto limita el acceso al crédito, dificulta la evaluación de riesgo y reduce la construcción de historial financiero, encareciendo el financiamiento disponible.
El programa busca centralizar servicios y articular con entidades financieras para facilitar la apertura de cuentas, incluso sin costo inicial, como paso previo a una mayor inclusión financiera.
Cuenta básica y desafío estructural
Como parte central del proyecto, se presentó la Cuenta Básica MIPYMES, que permitirá operar dentro del sistema financiero mediante un proceso simplificado, validado a través de la Cédula MIPYME, que certifica el registro en instituciones clave.
El objetivo es separar las finanzas personales de las empresariales, mejorar la transparencia y facilitar la evaluación crediticia, abriendo la puerta a mejores condiciones de financiamiento en el mediano plazo.
Sin embargo, el desafío no es solo tecnológico: la inclusión financiera dependerá también de la capacidad del sistema para ofrecer productos adecuados, tasas competitivas y condiciones sostenibles para un sector históricamente excluido.
Gremios: sin capacitación, no hay impacto
Desde los gremios, la valoración de la iniciativa es positiva, pero con advertencias claras sobre su implementación. Guillermina Imlach, representante de Fedemipymes, sostuvo que el principal desafío será la capacitación y la articulación entre actores.
“Es una muy buena iniciativa de parte del Viceministerio de Mipymes. Pero vamos a necesitar mucha capacitación y trabajar entre todos los actores para que la gente pueda acceder a esa tecnología y lograr el impacto que queremos”, afirmó.
Imlach señaló que los gremios cumplen un rol clave como canal de llegada a las microempresas, especialmente en un contexto donde el conocimiento sobre herramientas formales sigue siendo bajo. “En mis recorridos noto que la mayoría no sabe lo que es la Cédula Mipymes y los beneficios que tiene”, agregó.
Guillermina Imlach, titutal de FEDEMIPYMES
El límite del día a día
Más allá del acceso tecnológico, el principal obstáculo identificado es operativo. La dinámica de las microempresas dificulta la adopción de nuevas herramientas.
“Hay que entender que la gente de las micro no cuenta con demasiado tiempo para salir de sus empresas. Si no abren, no venden. Se vive el día a día. Entonces es un poco difícil de llegar si es que tampoco hay un interés de parte de la gente misma”, explicó.
En ese escenario, la implementación de “Avanza MIPYMES” dependerá no solo de su diseño, sino de su capacidad de adaptarse a la realidad de un sector que opera con alta informalidad, limitaciones de tiempo y escaso acceso a información.