Banco Mundial advierte: el modelo económico de la región se agota

El Banco Mundial plantea un giro en América Latina: menos dependencia del mercado y más rol del Estado. Advierte que la reducción de la pobreza fue mayormente temporal y no producto de cambios estructurales.

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Economía 14/4/26

Por Prabhat Pacua

América Latina enfrenta una advertencia que va más allá de los números. El informe “Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad”, del Banco Mundial, no solo describe el presente económico de la región: cuestiona el modelo que la sostuvo durante décadas. La conclusión es incómoda: el crecimiento basado en mercado y ciclos externos ya no garantiza desarrollo sostenido.

Durante años, la lógica fue clara: estabilidad macroeconómica, apertura comercial y confianza en el mercado como motor principal. Sin embargo, los resultados muestran límites. El propio informe reconoce que gran parte de la reducción de la pobreza en la región no se explicó por mejoras estructurales, sino por condiciones económicas temporales favorables.

Fin del modelo pasivo

El diagnóstico marca un punto de quiebre. El enfoque de “dejar hacer al mercado” pierde fuerza frente a una nueva discusión: la necesidad de una política industrial activa. El informe plantea revisar el rol del Estado en la economía, no como actor pasivo, sino como coordinador de sectores estratégicos.

Esto implica un cambio de lógica: el Estado deja de limitarse a regular y pasa a influir en la dirección del crecimiento, definiendo prioridades productivas, atrayendo inversión y generando capacidades.

Misión técnica del Banco Mundial en Paraguay

Crecimiento frágil

El dato más relevante del informe está en la calidad del crecimiento. Solo una parte menor de la reducción de la pobreza respondió a cambios estructurales, mientras que el resto fue impulsado por factores cíclicos.

Esto significa que los avances sociales no están consolidados. Cuando el contexto económico cambia, la mejora puede revertirse. La pobreza no desaparece: fluctúa.

Además, tras el fin del auge externo, el ritmo de reducción de la pobreza se desaceleró de forma significativa, evidenciando la debilidad del modelo.

América Latina rezagada

El informe también introduce una comparación clave. Mientras América Latina desacelera, regiones como Asia lograron sostener mejoras más profundas, vinculadas a aumentos reales de productividad.

La diferencia es estructural: no se trata solo de crecer, sino de cómo se construye ese crecimiento.

El regreso del Estado

En este contexto, el Banco Mundial vuelve a instalar la discusión sobre política industrial. La evidencia muestra que los países que lograron transformaciones reales combinaron mercado con intervención estratégica.

El caso de Costa Rica es ilustrativo: articuló inversión extranjera, educación y política pública para insertarse en cadenas globales de valor.

El mensaje es directo: el desarrollo no es automático. Se planifica.

Paraguay ante el mismo dilema

Este diagnóstico regional interpela directamente a Paraguay. Con una economía dependiente de sectores primarios, el país enfrenta el mismo riesgo señalado en el informe: crecer sin transformar su estructura productiva.

La ausencia de una estrategia industrial clara limita la generación de valor agregado y empleo calificado. En ese contexto, el crecimiento queda atado a factores externos, replicando la fragilidad que el Banco Mundial identifica en la región.

Lo que cambia

El informe no es solo técnico. Es una señal política y económica: el modelo actual tiene límites.

El punto central es claro: sin cambios estructurales, el crecimiento no se traduce en desarrollo.

Y ahí es donde empieza la verdadera discusión.